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La Coctelera

Cordova musulmana, judeo-cristiana, estoica,

8 jun 09

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la razón, esclava ¿sí o no? de las pasiones

6 jun 09

 Lo dijo Hume -y lo subraya Exotérico-: "La razón ha der ser la esclava de nuestras pasiones". Pero ni la pasión -y mucho menos la razón- pueden
insuflarse:somos esclavos de nuestro temperamento.

"Estamos programados para ser únicos", es el último descubrimiento de hace dos años de los neurocientíficos, la cita está extraída de Eduardo Punset, lo que quiere decir que una gran parte la razón es esclava, pero hay otra parte en que somos nosotros a través de la experiencia personal los que modulamos nuestra vida.
Básicamente no somos otra cosas que unas cuantas emociones básicas. La ansiedad nos permite estar alerta, pero el miedo nos paraliza, de estas emociones universales básicas, el amor, el odio, el asco, la rabia, hemos de entender que unas son más positivas que otras, aunque muchas veces unas no son sino la otra cara de las otras; en esto desde luego no nos diferenciamos tanto del resto de los mamíferos, incluso de la mosca de la fruta que tiene un sistema de aprendizaje parecido al de nosotros en los sueños, y es que soñando no interpretamos tanto, podemos ensayar y reaprender cosas que hemos oído durante el día.

Esa es la cuestión, si decidimos o no ser esclavos, tampoco todo se lo debemos única y exclusivamente a la genética, hay una parte de nosotros dice la neurología que depende de nuestra experiencia individual y que modulamos personalmente, y esa porción nos permite un grado de albedrío, no estamos programados solamente, sino que estaríamos programados "para ser únicos" o para ser nosotros mismos a partir de nuestra capacidad personal y nuestra experiencia creadora.

De esta forma la belleza es ausencia de dolor y es el mejor predictor de la salud, y obedece a un mejor metabolismo de la persona, y porque somos más bellos nos enamoramos de esa persona bella.

Podemos modular la experiencia y ésta nos permite tener un grado de libertad, pero lo que resulta en cambio es que podemos ser más infelices al ser más libres porque nos equivocamos más veces. Al equivocarnos y ser más infelices parece que la libertad y la inteligencia estuviesen reñidas o como si siguiese siendo la esclava de las pasiones pero no es así, podemos equivocarnos en un 50 %.

Somos de igual manera: mente, cuerpo y emociones, las tres cosas. El equilibrio de todas ellas es necesario.
La gente parece que tiene esa capacidad infinita de ser infeliz, pero no porque nos equivoquemos más veces o mintamos más veces, ya que el lenguaje no se expresa claramente, sino porque el mismo cerebro humano tiene la manía -tenemos los humanos la manía- con el lenguaje de no admitir disonancias, de no admitir el punto de vista de lo que vaya en contra de nuestras convicciones más profundas.

~

Con Hume se inaugura el pensamiento empírico, la corriente del naturalismo, donde el "debe ser" sigue o se deriva del "ser", el "Is Ought passage", y se crea la falacia naturalista, cuando se deriva el deber ser de todo ser. Pero a pesar de todo lo que representa de progreso para el pensamiento inductivo aquí, hay algo en este naturalismo que yo no puedo aceptar del todo. Y es la sospecha de que lo natural también resulta definido por un conjunto de valores morales previos inculcados en la naturaleza, en la tradición base de una sociedad antigua. Más bien lo natural también está envuelto en este proceso evaluativo de la vida que ha adoptado una serie de formas y valores, esto ya lo supieron ver las últimas filosofías analíticas del lenguaje de Searle y Frankena, al hablar de la falacia de la falacia naturalista.

Y si esto lo extrapolamos a las emociones naturales resulta que casi ninguna emoción es natural o está desatada de algún escrúpulo moral o religioso en su raíz, por lo que es el valor que le damos a ellas lo que nos permite crearlas y manifestarlas, nuevamente la razón sin imponerse tampoco juega sin embargo un papel decisivo sobre ellas. Por tanto, no obedecen a ellas mismas, sino a valores de interpretación. Esto ya lo entiendió Epícteto cuando dijo: "Las cosas no nos hace daño sino la interpretación que nos hacemos de la cosas"

Por ejemplo una emoción cómo el desprecio, no sabemos el impacto tremendo que puede causar en el ser humano, se le está echando de la cueva, se le está diciendo claramente que se le arroja a la muerte.
Y a veces no somos conscientes del daño que somos capaces de causar y del poder de influencia que tenemos sobre los otros seres humanos. Así que seguimos educando a los niños sin decirles que si desprecian a otros niños le hacen un daño muy grande, cuando se podría evitar educando en estas emociones que son básicas, y sin embargo estos niños se siguen despreciando entre ellos. Es por ello necesario que actue la razón también, que gestione el sentido y la interpretación de las emociones. Se trata de una mínima regulación, de un componente extraempírico si se quiere o autorreflexivo, que nos sirve de guía.
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Eduardo Punset dice:

El futuro, lo poco que hay de futuro lo fabricamos también en base al recuerdo.
Yo estoy encantado también de que 70 años después se siga hablando de las tumbas de la guerra civil.
Qué triste que a veces no sepamos enterrar el pasado o que siga ahí enterrado casi casi sin nombre, casi sin recuerdo.
Este es uno de los inconvenientes de funcionar sólo con el pasado. Pero por otro lado nos alerta de la importancia que tiene la memoria.
Hoy los neurólogos están llegando a la conclusión de que la capacidad creativa, de innovación de la gente, de una persona, depende báscamente de dos cosas: de la memoria porque todo arranca de allí y de la atención, de la capacidad que uno tenga para atender.
Y esto es fundamental.
Estamos consiguiendo que distintas arquitecturas cerebrales, hombre y mujer, por ejemplo, cuyas arquitecturas son distintas, gracias a la atención, al grado de atención que uno puede poner más que el otro, al final resulta que el coeficiente intelectual o el coeficiente de innovación o de creatividad puede ser idéntico.
Somos la última ola del inmenso océano cósmico, por qué somos como somos, hace nada menos que 400 años hemos descubierto que ni el planeta ni nosotros mismos somos el centro del universo. O uno tiene su estructura emocional muy bien amueblada o se frustra absolutamente.
Hace 400 años Copérnico explicó muy sabiamente que la Tierra no será el centro del universo -debió de ser terrible-, de pronto la gente que se encontró que no tenía domicilio fijo, de que estaba montada en una roca que iba a 250 kms por segundo del espacio.
O sea que no éramos el centro de nada, ¿no? Estábamos en una especie de planeta, en una estrella mediana, de una galaxia mediana, en la parte exterior de la galaxia. Es tremendo descubrir de pronto que no tienes casa ¿no?, de que no eres el centro de nada.

Y bueno tanto ha costado aceptar esto que aún hoy hay muchísima gente que sigue creyendo que es el centro del mundo. Que dice: Yo, yo, yo.
Es la hora de escuchar y no de soltar el rollo. ¿Les hemos soltado nuestro rollo o hemos intentado saber qué les pasaba por dentro a esas personas con las que hablamos o nos dirigimos para poder saber cuáles son sus capacidades y sobre todo sus cualidades innatas que es de lo que se trata.
Muy pronto la conciencia de la gente se verá aplastada cuando tenga que aceptar que lo único con lo que vienes al mundo son las emociones básicas y universales y que no sólo hay que conocerlas sino intentar un poco gestionarlas.
No se preocupen tanto los políticos de lo que llaman ellos la educación en valores. Cualquier tipo de educación que hagan sobre valores será siempre sospechosa de valores de derecha o de valores de izquierda, sobre todo en países ideológicos como el nuestro.
Pero mucho antes que los valores, en el mismísimo nacimiento lo único que hay son las emociones básicas. Y nadie les ha enseñado a distinguir entre la ansiedad, que facilita el estar alerta delante de un exámen o un viaje, y el miedo, un miedo corrosivo que no deja de crecer las uñas, interrumpe la menstruación de las mujeres y el crecimiento de los jóvenes.
Y nadie sabe, nadie sabe el impacto terrible que tiene el desprecio de una persona sobre otra persona. Porque en la historia de la evolución, en esa evolución de la que somos la última gota gota de la última marea o de la última ola del mar cósmico, en esta evolución al que despreciábamos lo echábamos de la cueva y era por tanto sinónimo de muerte, era la muerte segura.
Y sin embargo como no le decimos nada a los niños, cuando van creciendo siguen despreciándose unos a otros.
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Una de las grandes cosas que hemos demostrado ahora mismo hace 2 años es que estamos programados para ser únicos. Es decir, estamos programados en el sentido de que nuestros genes definen el potencial de un desarrollo del cerebro por ejemplo pero cada experiencia individual deja una impronta, deja una huella indeleble en nuestro cerebro de manera que ya no somos solo el fruto de lo heredado, de la genética, sino también de lo modulado por una experiencia individual y en este sentido grandes neurólogos de ahora dicen: "Estamos programados, sí pero estamos programados para ser únicos". Es decir, que el grado de libre albedrío, de libertad, parecía que es mayor de lo que habíamos pensado hasta ahora. Ahora bien, como somos más libres también nos equivocamos más.
O sea, en materia de gestionar emociones hay una gestión de procesos automatizados que los gestionamos como los reptiles, a nadie se le ocurre sudar en el polo norte, normalmente pasas frío. Y estos procesos automatizados funcionan muy bien. La digestión por ejemplo. En cambio cuando tengo que decidir yo a raíz de una experiencia individual, me caso o no me caso, tengo un 50 % de posibilidades de equivocarme.
Es por eso que la gente está más infeliz o es por eso que la gente genera esta capacidad infinita para hacerse infeliz, porque ahora es más libre y se puede equivocar más veces.
Yo le digo que no, no, no puede ser sólo eso. Yo creo que esto tiene mucho que ver con la manía que tiene el cerebro nuestro de no admitir disonancias, de no admitir el punto de vista que vaya en contra de lo que son nuestras convicciones profundas.

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Cuando hablamos del origen del lenguaje estamos hablando también del origen del cerebro humano.
La inteligencia nace para manipular o para ayudar al vecino. Esperemos que sea para lo segundo.
La capacidad no sólo de discernir sino de comunicar, de verbalizar los sentimientos, los enfados, los momentos tristes son lo que nos diferencia, lo que marca la diferencia en nuestra vida.
Cuando mencionábamos antes la atención y la memoria como requisitos indispensables para sobrevivir, la tercera cosa es el lenguaje, que no habíamos mencionado, es el idioma.
Es el poder comunicar. Pero también es cierto que el lenguaje aparece mucho más tarde de lo que creíamos.
O sea lo que aparece primero es una especie de quejido, de ruido, a lo mejor teníamos algún instrumento parecido a las castañuelas, que podía crear un cierto ritmo.
Lo primero que existió fue una especie de consenso entre la manada de homínidos, del austrolopitecus o lo que fuera, se pusieron de acuerdo en 3 o 4 cosas y cuando ya las tenían -voy a ser cariñoso, o voy a vigilar que no nos invada nadie en la tribu- entonces hizo falta realmente sacralizarlas, teatralizarlas, escribirlas o decirlas ¿no?
Y fue cuando aparece el lenguaje. Y aparece muy tarde y básicamente para confundir al vecino, para que no se entere básicamente de lo que está pensando.
El lenguaje se dice sirve para entenderse, pero no es verdad. La gente lo que hace con el lenguaje es intentar confundir a los demás, el no decir claramente. Porque mentir es muy pesado, es muy engorroso, mentir conscientemente cuesta muchísimo, hay gente que hasta se pone colorada. Cuando se quiere mentir hay que mentir inconscientemente si no, es mejor no saberlo.

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La belleza es el mejor predictor de salud. Ahora sabemos que la belleza es ausencia de dolor. Significa que el cuerpo y el nivel de fluctuaciones asimétricas que apunta su metabolismo funciona muy bien y entonces esto hacía que te enamorases de esa persona.
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En el sistema de las emociones básicas universales, el amor, el odio, el asco, la rabia, en todo esto somos muy parecidos al resto de los mamíferos y hasta de la mosca de la fruta.
Ahora estamos aprendiendo que los sistemas de aprendizaje por la noche cuando se sueña son muy parecidos a los de la mosca de la fruta. Y gracias a ellos hemos aprendido que soñando no interpretamos tanto y no podemos interpretar el futuro, pero en cambio sí podemos ensayar, sí podemos reaprender cosas que hemos oído durante el día.
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empezar de nuevo, la transformación

4 jun 09

Los hombres estáis acostumbrados a no mostrar vuestros sentimientos, porque no podéis mostrar el miedo, la ira, la tristeza, la ansiedad, porque os hace débiles. Es el miedo de los hombres a verse abrumados por sus emociones. Pero al evitarlas por lo mismo tenéis más probabilidades que las mujeres de verse engullidos por estas emociones porque teméis perder el control. Por eso a veces os cerráis en banda, porque tenéis miedo a perder el control. Esto se evita enseñando que la emoción no es debilidad. ~

 

 Existen razones evolutivas en todo ello, la sociedad de los cazadores, es decir, la arquitectura del cerebro del hombre y mujer son diferentes, no sólo genéticamente sino porque en un momento de la evolución humana se tornaron las cosas y se adaptaron a ese entorno en sus condiciones que obligaban al hombre a separarse de su familia y a hacer la caza o la guerra. ~

Existe el miedo de ser vulnerables, de ser débiles, que explican algunas actitudes y reacciones del pasado. “Yo no era un hombre era un canibal”: dice el actor Mikel Rourke que acaba de estrenar su película El luchador. El tema de cómo cambiamos, por qué y qué nos impide cambiar, es uno de los temas que a mí más me apasionan. Y este tema de la transformación en la vida, realmente es bonito ver que la transformación no se da nunca solamente en el terreno mental.

 La transformación es muy difícil, la transformación de la persona, porque involucra cuerpo, mente y emociones, involucra muchas cosas. Decía él: “Pensaba que los sentimientos y la tolerancia me hacían débiles”. Cuando ciertamente es todo lo contrario, cuando hay empatía es cuando uno se siente fuerte y cuando puede dar amor y de alguna manera ser piadoso.

Pero aquí somos víctimas todos de muchos siglos de pensamiento cartesiano. El pensamiento cartesiano que divide con su “pienso, luego existo”, divide la mente del cuerpo, de las emociones y los divide de una forma rígida, eso ha permeado todo tipo de ámbitos en nuestras vidas.

Y luego también en nuestra medicina, que es fantástica para algunas cosas pero ahora sabemos que se había tenido insuficientemente en cuenta la interacción entre las emociones, el cuerpo y la mente. Y ahora empezamos a darnos cuenta de que no podemos tratar sólo el cuerpo al margen de todo lo demás. Fíjate en la educación donde solamente hemos hablado del cociente intelectual de las personas y ahora empezamos a hablar del cociente emocional. Y en la vida diaria las emociones eran como algo que podíamos reprimir y que nos hacían débiles.

Tú sabes que hay una razón evolutiva por la cual las emociones muchos hombres temen que les hacen débiles y es simplemente que los hombres evolutivamente eran los que cazaban, los cazadores y tenían que abandonar a sus mujeres en los poblados y marcharse y enfrentarse a la muerte. Y ahí las emociones eran un problema realmente, el sentir pena por abandonar a tu mujer y a tus hijos, era algo con lo que no podían cargar y entonces realmente los sentimientos le sobraban.

Y es muy interesante y apasionante ver cómo los hombres están recorriendo este camino de las emociones muy deprisa en términos evolutivos. Y además da una oportunidad a la esperanza. El ha resurgido de sus cenizas como el ave fenix. Y nos muestra que si uno está bien asesorado, que si uno tiene ganas de salir adelante puede salir de ese problema. Que la transformación es posible.

El cómo surgió, el que él tuvo que tocar fondo y eso es lo que muy a menudo nos pasa a los humanos de cara a la transformación. Es decir, generalmente nos atrincheramos en esas certezas y en lo que conocemos porque es más seguro. Fuera de la manada puede acechar la muerte. Fuera de las costumbres que desconocemos puede acechar el peligro y tendemos a encontrar muy difícil el cambio.

¿Cuándo cambiamos? Cuando ya las cosas nos van tan mal, tan mal, o cuando estamos frente a un gran trauma, que realmente bueno pues ya no tenemos nada que perder. Y así y todo, hay muchas personas que llegadas al fondo del pozo no logran dar esta patada y salir arriba. Con lo cual es bonito ver cuando él dice: “Yo soy por primera vez un hombre que entiende el significado de la autoridad, de la confianza, del respeto, de la lealtad y del perdón”.

Y habla mucho del perdón. Es impresionante el poder del ser humano para influir y para ayudar a los demás. Alguien puede tenderte una mano cuando estás realmente en lo peor de tu vida, o en un momento muy difícil. Y ayudarte a salir adelante. O puede machacarte que es lo que hacen los psicópatas. Hay que ser conscientes del poder que tenemos sobre los demás y que los demás tienen sobre nosotros.

Muy a menudo una cosa pequeña, lo hemos visto en el tema de la “resiliencia”, es decir, de la capacidad de superar obstáculos, en que hemos visto que lo que desarrolla, lo que fomenta, lo que dispara la capacidad de los niños y los adultos de superar historias a veces traumáticas es o puede ser algo muy pequeño, puede ser una barra de pan (la noticia, por falta de empatía, el otro día de un mendigo que fue perseguido por quitarle una barra de pan a una tendera), o puede ser una sonrisa de un maestro, o una palabra. Y en cambio sabemos por los orfanatos que lo que realmente desmotiva y anula a las personas no es tanto la falta de condiciones materiales y de estímulos exteriores sino la falta de afecto humano. Con lo cual, él dice que a él le salvó un perro, que estaba a punto de suicidarse y un perro dice que le miró de una manera que no sabe explicarlo pero que él dijo: “no puedo, no puedo suicidarme ahora”.

 

Este director de cine que creyó en él. Y el recuerdo de su hermano, que había confiado en él muchísimo. Pues es bonito pensar que las personas podemos ayudarnos en ese sentido.

Fíjate que los afectos humanos cuestan muy poco y sin embargo llegamos a ser muy agarrados con nuestros afectos, con nuestra afectividad. Y muy a menudo podemos salir a la calle y cambiar el día de una persona pasando a su lado y diciéndole algo amable o sonriéndole. Y eso es tan fácil, a veces me sorprende que no lo hagamos más a menudo. El dice que tuvo una infancia dura y vergonzosa, creció dice: “con la convicción de que nadie le volvería a poner la mano encima, ni se atrevería a mirarle mal. Era un tipo duro, duro, profundamente infeliz y desgraciado”.

 

Porque los duros son profundamente infelices y desgraciados. La enorme importancia de la infancia, esos primeros seis o siete años de la infancia en los que aprendemos a querer a los demás. Es decir, del modo cómo nos quieren a nosotros en la infancia así nos vamos a comportar nosotros con los demás. Y sabemos que los niños que han sido maltratados suelen ser maltratadores. Ahí los adultos podemos hacer mucho con los hijos para parar esta espiral de violencia. Él lo entendió desgraciadamente tarde pero nunca es tarde si la dicha es buena. ~

 

Vivimos encerrados en un mundo que es un poco pesado ¿verdad? Sentimos muy a menudo que estamos atrapados con estos los sentidos que tenemos que son muy limitados y con la vida diaria que se hace muy pesada y estos pequeños detalles de belleza que trae la música por ejemplo o en el caso de esta persona que le trae la mirada de un perro o que le trae el apoyo de alguien, pues esos pequeños momentos yo creo que son los que dan ánimo y fuerzas para seguir adelante. ~

Me he despertado escuchando a Shumann, gran pianista y su música tiene algo de un genio desesperado.

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diálogos de física

3 jun 09

Lord Daven dice:

How much of homo habilis survives in homo sapiens? (¿Cuánto del homo habilis ha sobrevivido en el homo sapiens?)

 

María Zambrano dice:

Pretendemos demostrar aquí que hay una actividad historizante primaria. Una necesidad irreprimible a encontrar un sufrimiento primario.

 

El paleontólogo Arsuaga dice:

Estamos más cerca del chimpancé que éste del gorila; del chimpancé nos separan 98’8 genes, una diferencia muy pequeña.

 

Ishtar dice:

Como música en las aguas esta la voz dulce de ti hacia mí. (Like music on the waters is your sweet voice to me). Disipe un rato el sentido de la enfermedad (Dispel awhile a sense of ill).
 

Lord Byron dice:

So We’ll Go No More a-Roving (Será no más que un deambular).

Cioran dice:

Mozart, un genio afectivo, la hipertrofia de alma: su genio malo. ~ An affective genius, the hipertrofia of soul: his bad genius.
 

Freud dice:

No quiero hacer fetichismo religioso de la relacion madre-hijo. (I don’t want to make fetichism-religious of the relation mother-son).

~
 

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las relaciones de pareja, cuando la pasión muere

2 jun 09

¿Qué pasa hoy día? Pues que vivimos en un mundo si te das cuenta en que lo que queremos es que todo sea muy seguro.

Y entonces ¿qué pasa en este mundo tan seguro donde no queremos tomar ni un sólo riesgo, donde realmente el placer es rey pero nada más.

Bueno realmente a base de distraernos, de pasárnoslo bien, perdemos la pasión.

Vivir sin pasión creo que es una característica de nuestro siglo. Que realmente hemos querido vivir tanto y tanto sin tomar un sólo riesgo que vivimos encerrados en nosotros mismos.

La pasión es fundirse con algo que es como mayor que tú ¿no? Y si tú vives en un mundo muy limitado, muy seguro, hecho de pequeñas cosas diarias, pues pierdes esa capacidad. Y yo creo que eso realmente es una de las claves de nuestro tiempo.

A veces los matrimonios o las relaciones de pareja, por ejemplo, se encuentran atrapados en un mundo que no habían imaginado.

A veces una se siente atónita, ojiplática, cuando contempla como muchas parejas que vivían juntas desde el momento que piensan en casarse es cuando empiezan a separarse.

¿Por qué una convivencia legal puede hacer que el amor, el enamoramiento, o bueno la concuspicencia, muera también? Fíjate, yo no creo que ése sea el caso. Que ése sea el tema realmente.

Yo creo que el tema es que dónde buscamos la pasión en esta vida tan segura que nos hemos organizado. La buscamos básicamente en el sexo.

Y ¿qué pasa con la pareja?

Pues que en una pareja de larga duración, en una pareja segura, normalmente el sexo es mucho menos arrollador y apasionado, es decir, se pierde esa pasión. Se gana una complicidad, si todo va bien se gana un amor muy estable, se gana mucha seguridad, de nuevo.

Pero ahí no está realmente esa sensación de vivir peligrosamente con tu marido, con tu mujer estable.

¿Es que a lo mejor vivir peligrosamente es también una utopía, no? Es posible y lo podemos plantear. ¿Oye hace falta irse a Paris o a Nueva York o irse lejos a otro sitio para ser feliz?

Pero fíjate que dentro de esta especie de utopía en que pensamos que dentro de la pareja está el único lugar realmente apasionado de nuestras vidas lo que hacemos es caer en la dependencia emocional. Y es tremendo porque lo que ocurre entonces es que le pedimos a la otra persona que nos dé lo que no tenemos.

Es un poco lo que le pasa a la protagonista de la película “Revolutionary Road”, ella no puede ser actriz y entonces de alguna forma tiene que conseguir que su marido haga realidad sus sueños y si él no quiere ¿en qué se convierte él? En un verdugo, ella en una víctima, él en un verdugo, que es una dinámica típica de las relaciones de pareja.

¿Qué pasa? Que nadie quiere ser verdugo, nadie quiere ser víctima, pero si realmente pones tu felicidad en manos de los demás y esperas que los demás cumplan ese sueño para ti, entonces entras en esa dinámica tan peligrosa del verdugo y de la víctima, que es tan destructiva para la pareja.

Ella sacrifica sus sueños, para su vida para casarse, para tener hijos. Y es que ella no consigue ser actriz. Eso es otra cosa de la pasión.

¿Solamente podemos vivir la pasión en la vida a través de la realización profesional creativa? Es decir, ¿hay que ser un genio, un gran actor, un gran pintor? ¿No hay otros talentos en la vida? Vivir bien, amar a los demás bien, dar lo que tienes, no lo que no tienes ¿no?, saber que es lo que tienes que dar a los demás y vivir eso intensamente.

¿Eso no podría ser una cosa apasionada en la vida de las personas? ¿Por qué solamente la pasión parece que es para unos pocos?

Ella, en la película, está muy frustrada porque no puede ser actriz, pero realmente no intenta nada más.

Yo no sé si conoces a un personaje que me hace mucha gracia, es el hombre araña francés, este hombre es un hombre que debe tener unos 45 años ahora pero vi un documental que me impresionó porque ese hombre se agarra a cualquier edificio sin nada, sin una cuerda, y trepa como un mono ¿no?, y además es una cosa, es un hombre que sufre de vértigo, bueno, y le preguntaban: “Y bueno ¿por qué hace usted algo tan peligroso?”, porque se juega la vida cada vez, y él contestó: “Cuando uno necesita hacer algo así para sentirse vivo es porque dentro algo está realmente muerto”.

Cuando uno se arriesga tanto es porque la vida necesita esa excitación, para seguir viviendo, fíjate qué frase, porque te sientes muy muerto por dentro.

¿Por qué no aprendemos a ver la plenitud, la contundencia de la vida en otras cosas?, no solamente en lo que nos dicen que vale la pena, no solamente en ser un gran algo a los ojos de los demás, de alguna forma siempre es como vivir de las expectativas de los demás, de lo que los demás nos dicen que te da plenitud.

La plenitud está en mil otros lugares pero no sabemos encontrarlo.

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Oh, Life midday! (Oh, mediodía de la vida)

31 may 09

 

 Nietzsche dice:

Oh Life’s midday! Wants a mask of silence. Every profound spirit needs a mask more thank to the constantly false. (¡Ah mediodía de la Vida! Quiere una máscara de silencio. Cada espíritu profundo necesita una máscara gracias precisamente a lo constantemente falso.)

 

Ishtar terra dice:

Infernal Hails! Lovely Brother! Calm is action! Idealist’s delusion... Not too deep! (¡Saludos Infernales! ¡Hermano Encantador! ¡Tranquilidad es acción! La ilusión de idealistas... ¡No demasiado profundo!)
 

Daven dice:

...only calm in the hardship is the real calm, and it shows the power of mind. Are you ready to calm down? (... sólo la calma en la dificultad es la verdadera tranquilidad, y esto muestra el poder de mente. ¿estás lista para calmarte?)
 

Ishtar terra:

Let it go away, cast down oneself, saving only the necessary to its height. (Déjales marcharse, echar abajo de uno mismo, salvando sólo lo necesario de su altura.)
 

La historia que pasa por todo: si esta misma no tuviera empañada su nitidez por la multiplicidad de historias inmanntes nacidas de las heridas.
 

Sufrimiento originario, al que responde desde su pasividad, en su pasividad, urdiendo historias en mínima colaboración con la conciencia.
 

Un padecer a priori, por el hecho de estar vivo como hombre, llevando la realidad hacia sí indiferenciadamente como una unidad invisible que exige, que actúa.
 

Lord Byron dice:

I love not Man the less but Nature more.

 

Ishtar:

What we could call a continuous one of our life? (¿A qué nosotros podríamos llamar un continuo de nuestra vida?)

Daven:

Over all you must love the Nature, the further the Nature you are the greater the emptiness. (Sobre todo te debe gustar la Naturaleza, en lo remoto de la Naturaleza tú eres el mayor vacío. )

 

Ishtar:

A veces para seguir adelante hay que abolir no el deseo pero sí la memoria, pero su corazón se le resiste y no es cobardía pero sí es empeño.

Tendemos a separarnos de los demás, con nuestro sentido de la identidad, siempre estamos comparándonos con los demás y realmente parece ser que lo natural y lo que hacen los niños es sentir un gran sentimiento de conexión con la naturaleza, con las demás personas y transmiten esto a los adultos cuando les preguntan.

Que los adultos recuperen un poco esta conexión con el mundo, con el mundo espiritual o con el misterio de lo que les rodea es deseable.

Una forma de pensar de los adultos es esta conversación perpetua que tenemos con nosotros mismos, vamos andando por la calle o estamos en casa haciendo algo y ¿qué hace nuestra mente?, recuerda, retrocesa todos los eventos, recicla el pasado, anticipa el futuro, y es un poco una especie de esta conversación mareante que no para, donde siempre estamos comparando e intentando ver un sentido a las cosas.

Los niños lo hacen mejor que nosotros es una cierta capacidad de estar presentes en el momento sin forzar nada. Que eso también sería un poco las tradiciones contemplativas orientales.

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Convocación de la musa -Summoning of the muse-

30 may 09
 "Summoning of the muse", Convocación de la musa ~ Dead Can Dance
 
 

 

Ya se ha ido el chico japonés, cuando se ha ido me he quedado triste y solitaria.

 

Como mi vida es reconcentrada la gente no me entiende pero es que ni yo misma me entendía a mí misma cuando yo llevé una vida más expansiva y exterior, intento equilibrar pero tampoco del exterior he sacado ninguna cosa real. En mí hay más real en lo que yo pienso, en lo que yo siento.

Es lógico que sea posesiva en el amor, los únicos amores que he tenido han sido así, los otros no han sido amores, sino cosas como amistad, atracción, tolerancia; en este sentido le doy la razón a Freud, (por cierto ayer vi un documental sobre Viena) cuando habla de que la tolerancia supone una relajación de los lazos amorosos, y también así se explicaría cómo los lazos religiosos crecen y se imponen; no es que propugne una intolerancia desde luego es un paso que hay que todos rechazamos; pero es cierto que debemos protegernos, debemos crear un sitio donde los demás no pueden entrar para molestarnos. En eso también consiste la madurez, al elegir conscientemente los valores que me van a guíar de ahora en adelante, me aparto voluntariamente de ciertas influencias que no permiten crecer en mí.

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La concepción de la justicia en Platón

21 may 09

El pensamiento de Platón surge en una época de crisis política de Atenas, tras la

guerra del Peloponeso y la derrota frente a Esparta; y es la democracia que

sigue a los treinta tiranos la que condena a Sócrates, el justo; además la caída

de los tradicionales valores religiosos y morales da paso al relativismo ético de

los sofistas y al debate sobre la base convencional o natural de la ley.

Platón nació en Atenas cerca del año 427 antes de Cristo, filósofo griego, de familia noble. Frecuentó los círculos militares y poéticos, pero ante su falta de

éxito siguió la enseñanza de Sócrates. Fundó en Atenas la Academia (año 387

a.c.).

De origen aristocrático, entendía que el poder debía entregarse a los más

sabios, consideró natural que la profesión filosófica llevase a la política y al

gobierno de la ciudad.

 

A la caída de los valores morales y tras el paso al relativismo ético de

los sofistas Platón busca una respuesta a tales problemas. Sale en defensa de la memoria de Sócrates, elabora la teoría de las ideas, establece la justicia “en sí”, eleva el eros a categoría ideal, los valores y las virtudes los busca más allá de toda convencionalidad, presenta a la figura del filósofo por encima de intereses mezquinos y preparado para la muerte, como modelo del ser humano. En ese idealismo absoluto al que nos conduce de manera irremisible, no obstante hay una búsqueda en Platón que contradice a su propio sistema filósofico, hay todavía en él esa forma del diálogo que proviene del discurso sofístico que es el mundo en que se instala también él, hay por ello algo en su filosofía que se salva de la propia idea de un sistema, aunque esta idea también parece que le haya nublado, que haya apartado al propio filósofo de su amor a la verdad.

~

La concepción platónica de la justicia la encontramos en la República , cuyo segundo título es precisamente “Sobre la justicia”. (año 378 aC). En efecto, el tema medular de la República es la justicia y la necesidad de construir una ciudad justa.

El primer libro de la República está dedicado al examen y crítica de dos teorías sobre la justicia:

 

El tradicionalismo que defiende Céfalo y que consiste en decir la verdad y devolver a cada cual lo que de él hemos recibido. Su hijo Polemarco lo define como dar a cada uno lo que se le debe, dar a cada uno lo que le conviene, y hacer bien a los amigos y mal a los enemigos.

 

El radicalismo de Trasímaco se enfrenta a esta teoría y se radicaliza y defiende que no es otra cosa que lo que conviene al más fuerte.

 

Trasímaco se basa en la antítesis naturaleza-convención y proclama que la justicia es el interés del más fuerte porque esto es precisamente lo que dicta la naturaleza. Las leyes no son sino una creación de los más débiles para protegerse de los más fuertes. Hay allí planeada una antítesis entre derecho positivo y derecho natural.
 

En el libro II se examina una tercera teoría: que se podría definir como teoría pragmatista, que es la de Glaucón, que sostiene que la justicia es producto de una convención, y Adimanto también la defiende.
 

En un estado de naturaleza, los hombres cometen y padecen injusticias; como ese estado se les vuelve intolerable, se dan tres consecuencias: 1) los débiles hacen entre ellos un contrato; 2) hacen leyes, que son convenciones y, 3) el hombre acaba abandonando sus instintos naturales.
 

Si comparamos la posición de Trasímaco con la de Glaucón, vemos que siguen la misma línea de pensamiento, pero mientras que Trasímaco la define desde el punto de vista del más fuerte, Glaucón elige para definirla el del más débil.

Frente a las teorías corrientes de la justicia, que la fundan en la convención y hacen de ella algo externo al individuo, Platón defenderá una noción de la justicia basada sobre la naturaleza humana y cuyo carácter es esencialmente interno al individuo. La justicia es una propiedad del alma, una recta y adecuada disposición del alma humana.

Pero Platón elige examinar esta propiedad en un contexto mayor, el del Estado.

Este paralelismo de estructura en el estado y en el hombre es una idea de la que procede esencialmente todo el pensamiento político de Platón. Pero no es una innovación de él. Platón retoma y refuerza esa idea de acercar hombre y gobierno que parecía del todo natural a los griegos.
 

Platón hace una clasificación de las virtudes:
 

Prudencia

Valentía

Templanza

Justicia

Una ciudad buena será, pues, prudente, valerosa, templada y justa.

La ciudad es prudente por la prudencia de los guardianes.

Es valerosa por el valor de los guerreros, valor que consiste en mantener en toda circunstancia la opinión recta sobre las cosas que se han de temer y las que no.

La templanza consiste en el ser dueño de sí mismo y es la concordancia o armonía entre lo que es superior y lo que es inferior por naturaleza. La templanza se extiende por la ciudad entera. En la ciudad es, pues, la virtud general de todos los ciudadanos.

La justicia consiste en “que cada uno debe atender a una sola de las cosas de la ciudad: a aquello para lo que su naturaleza está mejor dotada”.

La justicia es “el hacer cada uno lo suyo”.

Hacer’ en lugar de ‘dar’ (a cada uno lo suyo). Pero el hacer lo suyo está ligado con el “tener lo que nos corresponde”.

El Estado es un todo orgánico y cada individuo debe tener un puesto asignado dentro de ese orden.

La asociación entre justicia e igualdad se presentaba naturalmente al espíritu griego. En la República Platón no se pronuncia sobre este aspecto. Pero en las Leyes establece una clara relación entre justicia e igualdad.

 

Habiendo dos clases de igualdad, homónimas, es cierto, pero de hecho casi opuestas entre sí por muchos modos, la una de ellas, la igualdad determinada por la medida, el peso y el número, no hay ciudad ni legislador que no sea capaz de aplicarla (…); mientras que la más auténtica y la más excelente igualdad, eso ya nos fácil para cualquiera el dilucidarlo. (…) Otorga, en efecto, más al que es mayor y menos al que es menor, dando a cada uno lo adecuado a su naturaleza; y también en cuanto a distinciones, concediéndoselas siempre mayores a los más excelentes en punto a virtud y al contrario a los que son de manera distinta por lo que toca a virtud y educación, distribuye proporcionalmente lo conveniente para cada cual”. Leyes VI 757 a-e.
 

En este pasaje Platón está distinguiendo claramente dos tipos de igualdad: la igualdad matemática, es decir, aquella determinada por la medida, el peso y el número, y una igualdad proporcional, que es más auténticamente igualdad y que consiste en distribuir proporcionalmente lo que es conveniente a cada uno en razón de su propia naturaleza. Y la justicia reside precisamente en este segundo tipo de igualdad.

El alma tiene tres partes:

 

Racional prudencia

Irascible valentía

Concupicible

 

A lo racional que hay en el hombre le compete el gobierno; a lo irascible le compete ser súbdito y aliado de lo racional. Y ambos, lo racional y lo irascible, tendrán que imponerse sobre lo concupicible, que es aquello que ocupa la mayor parte del alma –así como la clase productora era la más numerosa dentro del Estado.

Al igual que en el Estado, la templanza será la armonía de los tres elementos, en este caso del alma.

El individuo es justo de la misma manera en que lo es la ciudad, es decir, cuando cada uno de los elementos que lo constituyen cumple la tarea que le corresponde y la función que la naturaleza le ha asignado.

 

Y en realidad la justicia parece ser algo así, pero no en lo que se refiere a la acción exterior del hombre, sino a la interior sobre sí mismo y las cosas que en él hay”. Rep . IV 443d

La justicia es esencialmente algo de carácter interno; es una condición del alma y no una característica de los actos individuales. No es pues una propiedad de las acciones sino una propiedad de los agentes, porque llevar a cabo una acto bueno no es equivalente a ser justo.

Si bien la justicia es esencialmente una disposición interna del alma, esa disposición se exhibe y se exterioriza en el obrar humano.

Justicia del individuo y justicia de la ciudad no son sino dos caras de una misma moneda.

Este pensamiento platónico tendrá profundas resonancias y no dejará de influir en las posteriores doctrinas estoicas.

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En el Gorgias, el sofista Calicles advierte que para responder a la pregunta “¿qué es la justicia?” es necesario distinguir previamente el orden de la naturaleza del orden de las costumbres y las leyes humanas. Le reprocha a Sócrates no hacer esta distinción, confundiendo a sus interlocutores y haciéndolos caer en contradicciones aparentes pero irreales.
 

La tesis de Calicles es que, según el orden de la naturaleza, el más fuerte, el más poderoso y el mejor deben dominar a los más débiles y a los inferiores, aunque según las leyes humanas, que han sido hechas por los débiles y en su beneficio, el dominio es injusto, feo e indeseable.
 

Dice Calicles en el diálogo: “Según la naturaleza, lo peor es igualmente lo más feo. Sufrir, por tanto, una injusticia, es más feo que cometerla; pero según las leyes [humanas] es más feo cometerla. Y en efecto, sucumbir ante la injusticia de otro no es algo propio de un hombre [libre], sino de un vil esclavo, para quien es más ventajoso morir que vivir cuando, sufriendo injusticias y afrentas, no está en posición de defenderse a sí mismo, ni a las personas por las que tenga interés... Pero la naturaleza demuestra, a mi juicio, que es justo que el que vale más tenga más que otro que vale menos, y el más fuerte más que el más débil. Ella hace ver en mil ocasiones que esto sucede, tanto a los animales como a los hombres mismos, entre los cuales vemos polis y naciones enteras, donde la regla de lo justo es que el más fuerte mande al más débil, y que posea más”.

 

Calicles señala aquí dos significados del término justicia:

 

  1. Según el uso común, justicia es el orden igualitario común a todos los hombres en la polis, orden que emana de las leyes impuestas por la mayoría, es decir, por los que no son lo suficientemente fuertes para imponerse por sí mismos, por sus propias fuerzas naturales.

  2. Según el orden natural, lo justo es que el fuerte se imponga y domine al débil e inferior. Éste sería el significado esencial, mientras que el anterior es una inversión y deformación de este significado natural. En la medida en que el orden humano tiene que ser acorde con el orden natural, para Calicles, lo que se llama «justicia» en la polis no es en realidad más que injusticia desde el punto de vista de lo natural.

     

 

A continuación, cerrando la discusión sobre el tema de la justicia en el Gorgias, Sócrates argumenta contra la tesis de Calicles que afirmaba que la satisfacción de los deseos y de las necesidades es lo agradable y esto se identifica con lo bueno. Señala ejemplos que muestran que lo agradable y lo bueno, tanto como lo doloroso y lo malo, no coinciden siempre. Para Sócrates, lo agradable y lo doloroso no son fines en sí mismos sino medios para un fin bueno o malo. Los sabios son los que conocen los fines o el bien, mientras que los que conocen los medios (los “técnicos”) pueden ser implementados tanto hacia el bien como hacia el mal.

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La hipótesis platónica es que la búsqueda de satisfacción de los deseos conlleva necesariamente a la injusticia. Como Hobbes, Platón trata de mostrar que de la naturaleza del deseo se deriva una vida injusta, aunque a diferencia del primero no considera que la naturaleza del hombre sea la del deseo. Platón tratará de demostrar que la naturaleza del alma es sobrenatural, en el sentido de que no puede ser reducida al deseo y al placer, y de que los intereses propiamente humanos son más altos y dignos. Para que la argumentación sea convincente, tendrá que explicar cuál es la verdadera naturaleza del hombre y de la comunidad y cómo a través de una forma de vida acorde con esa naturaleza es posible satisfacer mejor el deseo natural.

Platón (por boca de Sócrates) tiene razón al exigir un criterio extraempírico que permita distinguir lo justo de lo injusto, como queda claro al mismo Polemarco cuando quiere explicar qué quiere decir beneficiar a los amigos y perjudicar a los enemigos, y esto se hace mucho más claro aún cuando Sócrates muestra que es contrario a la naturaleza de la justicia el perjudicar a nadie (ni siquiera a los enemigos).

Sin embargo, Polemarco tiene razón al opinar como lo hace y el mismo Sócrates sostendrá esta posición más adelante al afirmar que “es necesario que [los guardianes] sean amables con sus amigos y duros con sus enemigos”. El defecto de Polemarco es, por un lado, que no puede dar razón de sus opiniones fuera de la experiencia ordinaria y de la autoridad de los poetas, y por otro lado, que la máxima que propone no es válida para las relaciones estrictamente políticas, aunque lo sea para las relaciones con los bárbaros que no aceptan otro criterio que la fuerza (por eso dice Sócrates que la invención de la máxima probablemente se deba a algún personaje “embriagado de poder”.

La tercera y última opinión acerca de la justicia discutida en el primer libro de la República es la defendida por el sofista Trasímaco, quien sostiene una tesis mucho más “realista” (en el sentido de que se atiene a lo que se da, a lo establecido) que la afirmación de valores de Céfalo y Polemarco y a la que podríamos llamar “pragmática” (puesto que prágma significa “cosas”, “asuntos”, “negocios”, “ocupaciones”).

Trasímaco sostiene que “la justicia no es otra cosa que lo que conviene al más fuerte” y entiende que los más fuertes son los gobernantes, de manera tal que “en todas las polis (ciudades), la justicia no es sino la conveniencia del gobierno establecido. Y éste, de una u otra manera, es el que tiene el poder”.

Lo justo es lo legal, lo lícito de acuerdo a las leyes y costumbres vigentes, de acuerdo con el gobierno de turno en una polis. Si lo justo es lo legal -como bien observa Leo Strauss- el fundamento de la justicia estará en la voluntad del legislador y como cada uno persigue sus propios intereses, lo justo será la efectivización de los intereses del legislador y el logro de su beneficio.

Mientras que los tres interlocutores que participaron en el diálogo antes que Trasímaco (Céfalo, Polemarco y Sócrates) suponían que lo justo es valioso en sí mismo, que está vinculado a una valoración positiva, Trasímaco no cree que en la sociedad haya nada valioso en sí mismo, sino que sólo hay utilidad o inutilidad.

La tesis de Trasímaco es en apariencia semejante a la de Calicles, pero con algunas variaciones interesantes. Sostiene que la justicia es “lo conveniente para el más fuerte”, pero ya no distingue una justicia natural y una humana y no llama fuertes a los que dominan por naturaleza sino a los que mandan y gobiernan de hecho. Dicho de otro modo: justo es lo que conviene a los que gobiernan. En el fondo, los hombres prefieren la injusticia a la justicia y si no temiesen al castigo obrarían sólo en su propio provecho. En última instancia, la injusticia es más ventajosa que la justicia y todos obrarían injustamente si estuviesen seguros de poder hacerlo impunemente.

El relato platónico informa sobre las circunstancias de la intervención de Trasímaco. Dice que el sofista intervino “en el momento en que estalló su cólera”. ¿Por qué estaba irritado Trasímaco?

Porque al igual que otros representantes de esta corriente intelectual, Trasímaco cree la sociedad es desde su comienzo contra-natural, deshonesta, porque se edifica sobre la base de la ocultación de las tendencias naturales egoístas o parciales en los hombres. Desde esta perspectiva, lo social, lo moral o lo político no son sino el producto de un acuerdo deshonesto, de un chanchullo que se legitima ocultando su tenebroso origen. Trasímaco se enoja porque no puede aceptar que los participantes en el diálogo no tengan la honestidad de reconocer que todo sistema legal es un arreglo sucio para beneficiarse de la credulidad y de la simpleza de los que participan del orden como gobernados.

En otras palabras, Trasímaco se irrita cuando Sócrates quiere hacerles creer que la justicia pueda ser algo valioso en sí mismo, cuando todo el mundo sabe que nada tiene valor por sí, sino sólo por su utilidad. Trasímaco supone que si la justicia tiene algún valor se debe a los beneficios que se pueden obtener de su utilización para aprovecharse de la obediencia de los demás. Este sofista se enoja porque cree que la única característica común que puede encontrarse en los actos o conductas consideradas justas es que sirven para que los gobernantes se beneficien de la obediencia voluntaria de los gobernados. Incluso, cree que son éstos últimos los que han inventado las normas morales, las etiquetas de lo justo y lo injusto. Y todos los sistemas de mentiras que conforman la llamada “ética”; todo lo cual no es sino un conjunto de engaños y mentiras que ocultan el beneficio de los gobernantes.

Trasímaco no cree que haya valores-reales o realidades-valiosas (al menos en el ámbito de la sociedad), sino que piensa que la única realidad valiosa es la natural: la satisfacción de los deseos, y que los únicos que se comportan de manera coherente con esa realidad son los gobernantes, mientras que los gobernados se reprimen a sí mismos en la satisfacción de sus deseos al subordinarlos a unos supuestos valores en sí que no tienen realidad alguna. Es cierto que si no se cumple con las normas o con las leyes uno se ve sujeto a castigos y perjuicios, pero ello es producto del orden legal vigente y no del “orden natural”. Por eso, Trasímaco opina que no es necesario ser justo sino sólo aparentar serlo, y esto último sólo cuando no se es lo suficientemente fuerte como para rechazar, evitar o soportar el castigo.

Sócrates observa, remitiéndose a la experiencia y al sentido común, que los gobernantes se pueden equivocar y decretar leyes que vayan en contra de sus propios intereses y a favor de los gobernados. Por este motivo, Trasímaco se ve forzado a apelar a un criterio racional extraempírico que permita distinguir al verdadero gobernante del que no lo es, declarando que el gobernante en cuanto tal (“en el sentido más riguroso de la palabra”) sabe acerca del arte de gobernar y, en consecuencia, no comete errores. Es esta rectificación de Trasímaco la que permite a Sócrates observar que si se trata de un arte, de un “saber hacer”, entonces, no buscará su propio beneficio sino el de sus objetos.

La corrección de Trasímaco le permite a Sócrates pisar terreno sólido: la virtud y el saber coinciden. El sabio es virtuoso y el virtuoso es sabio. El que conoce la naturaleza de la justicia no puede sino obrar justamente y el que obra justamente conoce la naturaleza de la justicia. La discusión con Trasímaco conduce a la conclusión de que la polis justa será aquella en la que cada ciudadano sea como un artesano “en el sentido más riguroso de la palabra”, que sepa hacer y haga bien su propio y único oficio en función del bien de los otros, es decir, del bien común.

Habiendo sólo tres condiciones necesarias para la existencia de toda polis (que sea satisfecha la provisión de los elementos necesarios para la subsistencia, que sea satisfecha la seguridad y la defensa y que sea satisfecha la necesidad de un orden o gobierno), habrá también necesariamente sólo tres funciones con sus saberes propios y sus perfecciones propias: la función productiva y su virtud propia: la sofrosine o templanza, la función defensiva y su virtud propia: la valentía, y la función gubernativa y su virtud propia: la prudencia.

Al admitir la necesidad de un criterio extraempírico, que no sea meramente utilitario, Trasímaco licua el piso sobre el que se afirman sus pies. Pero, en realidad, lo que Platón quiere hacer evidente, es que toda postura análoga es infundada e inconsistente puesto que remite a un círculo vicioso. Si sólo es valioso lo útil, ¿cómo podemos saber cuando algo es útil? ¿Cómo saber qué es lo que nos conviene, cuáles son los fines verdaderos, si sólo aceptamos lo útil, lo que sirve para otra cosa, que sólo hay mejores y peores medios?

La posición platónica sostiene que sólo el que conoce los fines y las cosas en sí mismas puede saber también cuáles son los mejores medios. Suponer que sólo hay valor en los medios es como pretender hacer fuerza con una palanca apoyada sobre el aire.

Es por eso que sólo el sabio es justo y sólo el sabio puede gobernar. Platón se opone a estas concepciones e intenta demostrar que la justicia es una areté, una perfección valiosa en sí misma, algo que no se busca por las ventajas que pueda dar, sino por sí.

Que pese a esto, su práctica habrá de serle ventajosa al hombre. Que, en última instancia, no hay posibilidad de vivir una verdadera vida humana sin que reine la justicia. Ésta se expresa tanto en el individuo como en la polis. No hay posibilidad de realización para el hombre fuera de una polis justa, y no hay posibilidad de edificar una polis justa sin hombres justos. El problema de la justicia tiene, pues, una dimensión social y una dimensión individual.

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Si bien las tesis de la sofística son sustancialmente diferentes, comparten algunos supuestos comunes: (1) Hay un orden natural y un orden artificial, producto de un cierto acuerdo o convenio entre los hombres. Aquello que los hombres llaman «justicia» es siempre algo artificial y construido, que no tiene valor por sí mismo. (2) No piensan que la comunidad, la polis, sea fundante de los individuos, sino a la inversa: el hombre no es un ser social por naturaleza. (3) Como consecuencia, los intereses individuales o particulares son superiores y deben tener preeminencia respecto a los intereses del conjunto. (4) La moral es una perversión de las verdaderas leyes naturales o una suerte de hipocresía social, ya que los hombres satisfarían sus deseos si no estuviesen restringidos por las leyes o si no temiesen a los castigos.

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Platón desarrolla una concepción que se podría denominar “organicista” de la polis. Para ello habrá de distinguir tres sectores o estamentos sociales que cumplen distintas funciones. Por un lado, un sector que tiene como función la producción y distribución: son los artesanos, los campesinos y los comerciantes. Por otro, un estamento que tiene por función la defensa: los guerreros o guardianes. Por último, los que tienen la función de gobernar: los gobernantes. Cada uno de estos sectores habrá de cumplir una función dentro de la polis, por lo cual Platón ha de indicar cuál es la areté, la virtud o excelencia en el cumplimiento de la función que a cada uno de ellos le corresponde.

Los gobernantes han de tener por virtud principal la prudencia o sabiduría (sofía), que es definida como la ciencia cuyo fin es deliberar para reglamentar, del mejor modo posible, la organización interior de la polis y sus relaciones con las demás.

Ésta ha de ser una virtud propia de unos pocos: aquellos que tienen como misión gobernar y que, sin embargo, harán que la polis en su conjunto sea toda ella prudente.

Los guerreros deberán ser valerosos; en efecto, el valor (andreia) es la areté propia de los que tienen como función la defensa de la polis. Platón define a la valentía como el perfecto cumplimiento de la ley, es decir, el valor preserva en todo momento el criterio fijado por la ley y enseña a mantenerlo y no desmentirlo, tanto en los momentos de auge como en los de crisis. Basta con que los guerreros sean valientes para que la polis en su conjunto lo sea, porque ellos le transfieren su condición al todo, del mismo modo que ocurre con la prudencia.

Los productores habrán de tener como virtud la templanza (sophrosyne), que se define como el dominio de los apetitos, mediante el cual se crea una perfecta armonía entre lo menos bueno y lo mejor por naturaleza, de modo tal que los primeros obedezcan a los segundos.

Respecto de la templanza es necesario hacer dos aclaraciones. En primer lugar, si bien está referida fundamentalmente a los encargados de la producción, no es exclusividad de ellos ya que la templanza se reparte por todos los integrantes de la polis. En segundo lugar, este modo de planear las cosas podría llevarnos a pensar que los campesinos, artesanos y mercaderes (los más numerosos) podrían rechazar el orden impuesto por los gobernantes y guerreros. Esta consecuencia conduce a la consideración del tema de la educación, ya que el proyecto platónico no está basado en el poder autocrático de algunos hombres, sino en un orden que, transmitido por una verdadera educación, permita a todos los integrantes de la polis reconocer las jerarquías naturales y las escalas de valores.

El modelo platónico propone que el orden se establezca basándose en los grados de saber.

Una vez establecidas estas tres virtudes, queda por averiguar qué es la justicia. Platón la define simplemente como el “hacer cada uno lo suyo y no ocuparse en muchas actividades”.

Cada sector ha de tener una ocupación, aquella conforme a su función y aptitudes, aquella para la cual la naturaleza le ha dotado más convenientemente. El desarrollo de éstas se va a enmarcar en una totalidad que terminará dando el carácter de justa a la polis. Una polis justa será aquella en la cual cada una de sus partes actúe armónicamente cumpliendo con su función específica, y esto constituirá su felicidad, una justicia basada en la naturaleza misma de las cosas.

La injusticia, en cambio, consistirá en la alteración de este orden: “si aquel a quien la naturaleza ha destinado a ser artesano o a los negocios, engreído después por sus riquezas, por la mucha gente a quien domina, por su fuerza o por cualquiera otra ventaja semejante, pretendiera entrar en la clase de los guerreros, o si un guerrero pretendiera entrar, sin merecerlo, en la de los consejeros o gobernantes, y si éstos cambiaran entre sí los instrumentos propios de su profesión y sus prerrogativas, o si el mismo hombre pretendiera llenar a la vez funciones diferentes, (...) semejante intercambio e injerencia en diversas ocupaciones causará la ruina de la polis”. Y eso es lo injusto.

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