la superstición del "yo"
22 jul 08
El mundo pulsa como una bomba pero en
los precipicios del arco de su brazo ni la
muerte ni el caos nos amenaza.
Eramos cinco mil millones hace más de
quince años, cuando yo estaba estudiando,
ahora somos seis mil millones ya de
personas y pronto lo traspasaremos en seis
mil millones setecientas mil personas, es que crecemos por día a una cifra imparable.
Mientras que el único modo de constituirse
el sujeto en el imaginario cultural, es decir,
a través de la pérdida del paraíso, expulsión
o exclusión traumatizante, conflicto de
edipo, etc, no es que sean del todo falsos
pero son los únicos modos que sobrevienen
como ritos de entrada del sujeto en el
mundo mayor al concebir el advenimiento
también del lenguaje y la instancia de un
tercero, que podemos llamar Padre, Ley,
Nombre-del Padre. Ello permitiría la entrada
del sujeto-niño en lo simbólico y el acceso al
lenguaje.
En esto no participa la madre que siempre
ha sido relegada y separada del niño
cuando si lo pensamos él ya está separado
de la madre por el mecanismo natural de la
placenta.
Traigo esto a colación para percatarnos de
la ceguera en que siempre hemos vivido
muchas mujeres, que no hemos podido
saber como ser nosotras mismas separadas
de nuestros hijos, aunque este no es mi caso personal.
Entre otras cosas hoy está el sujeto
sobrevalorado y esto tambien ha
perjudicado a un entendimiento mejor de lo
que somos.
Es necesario por tanto crear nuevos valores que unan a la mujer a ella misma, que no
sean necesariamente los de su maternidad
sino de su relación con otras mujeres y del
intercambio de objetos entre ellas para su
valoración sin quiebra de fusión, sin mitos
de edipo con sus hijos.
Y por otro lado es necesario que el sujeto
se revalorice de otro modo, con otra
expresión.
Se mide el valor del individuo por la suma
de sus desacuerdos, por su incapacidad
para ser indiferente, por su negativa a ser el
objeto, y de aquí la descalificación del bien,
de aquí la boga del mal.
Y esto en realidad causa un perjuicio a la
verdad, pues el “sujeto” existe pero en
muchos casos es una “ficción” de él que se
debe a que recuerda de él su biografía, pero lo único que realmente existe es la
“impresion” primaria de sentir, y eso está antes que el sujeto .
Por tanto, tendríamos que hacer una redefinición de lo que es el sujeto.
La filosofía moderna, instaurando la
superstición del yo, ha hecho de ella el
resorte de nuestros dramas y el pivote de
nuestras inquietudes, añorar el reposo en la
indistinción, el sueño neutro de la existencia
sin cualidades, todo “yo” es ruptura con la
quietud de la unidad.
Quien se ataree en atenuar tu soledad o tus
desgarramientos va contra tus intereses y
tu vocación.- eso es lo que se dice, se debe
pensar, estaría en boga, pero no es así, si
lo piensas, no es así.
Propongo que cambiemos la idea del sujeto que tenemos y hablemos de otra forma de
yo en que puede implicar una relación más
amplia de cosas sin este verse discriminado
o relegado de ellas. El sujeto no es lo
importante.
Si no cambiamos esta forma de pensar nos
veremos abocados a un mundo donde las
almas son inabarcables en sí. Donde ya no
cabemos pues todos no podemos
realizarnos de la misma manera, eso esta
claro.
~
Blessed be!!
Ishtar, blandiendo un arco sobre un carro
tirado por siete leones.
