El mundo pulsa como una bomba pero en
los precipicios del arco de su brazo ni la
muerte ni el caos nos amenaza.
Eramos cinco mil millones hace más de
quince años, cuando yo estaba estudiando,
ahora somos seis mil millones ya de
personas y pronto lo traspasaremos en seis
mil millones setecientas mil personas, es que crecemos por día a una cifra imparable.
Mientras que el único modo de constituirse
el sujeto en el imaginario cultural, es decir,
a través de la pérdida del paraíso, expulsión
o exclusión traumatizante, conflicto de
edipo, etc, no es que sean del todo falsos
pero son los únicos modos que sobrevienen
como ritos de entrada del sujeto en el
mundo mayor al concebir el advenimiento
también del lenguaje y la instancia de un
tercero, que podemos llamar Padre, Ley,
Nombre-del Padre. Ello permitiría la entrada
del sujeto-niño en lo simbólico y el acceso al
lenguaje.
En esto no participa la madre que siempre
ha sido relegada y separada del niño
cuando si lo pensamos él ya está separado
de la madre por el mecanismo natural de la
placenta.
Traigo esto a colación para percatarnos de
la ceguera en que siempre hemos vivido
muchas mujeres, que no hemos podido
saber como ser nosotras mismas separadas
de nuestros hijos, aunque este no es mi caso personal.
Entre otras cosas hoy está el sujeto
sobrevalorado y esto tambien ha
perjudicado a un entendimiento mejor de lo
que somos.
Es necesario por tanto crear nuevos valores que unan a la mujer a ella misma, que no
sean necesariamente los de su maternidad
sino de su relación con otras mujeres y del
intercambio de objetos entre ellas para su
valoración sin quiebra de fusión, sin mitos
de edipo con sus hijos.
Y por otro lado es necesario que el sujeto
se revalorice de otro modo, con otra
expresión.
Se mide el valor del individuo por la suma
de sus desacuerdos, por su incapacidad
para ser indiferente, por su negativa a ser el
objeto, y de aquí la descalificación del bien,
de aquí la boga del mal.
Y esto en realidad causa un perjuicio a la
verdad, pues el “sujeto” existe pero en
muchos casos es una “ficción” de él que se
debe a que recuerda de él su biografía, pero lo único que realmente existe es la
“impresion” primaria de sentir, y eso está antes que el sujeto .
Por tanto, tendríamos que hacer una redefinición de lo que es el sujeto.
La filosofía moderna, instaurando la
superstición del yo, ha hecho de ella el
resorte de nuestros dramas y el pivote de
nuestras inquietudes, añorar el reposo en la
indistinción, el sueño neutro de la existencia
sin cualidades, todo “yo” es ruptura con la
quietud de la unidad.
Quien se ataree en atenuar tu soledad o tus
desgarramientos va contra tus intereses y
tu vocación.- eso es lo que se dice, se debe
pensar, estaría en boga, pero no es así, si
lo piensas, no es así.
Propongo que cambiemos la idea del sujeto que tenemos y hablemos de otra forma de
yo en que puede implicar una relación más
amplia de cosas sin este verse discriminado
o relegado de ellas. El sujeto no es lo
importante.
Si no cambiamos esta forma de pensar nos
veremos abocados a un mundo donde las
almas son inabarcables en sí. Donde ya no
cabemos pues todos no podemos
realizarnos de la misma manera, eso esta
claro.
~
Blessed be!!
Ishtar, blandiendo un arco sobre un carro
tirado por siete leones.







lo dijo ishtar
22 Julio 2008 | 11:30 PM
Bueno, me voy a hacer un autocomentario, para ver si esto se anima!!YYeeahh!!! ay! va!
Lo que buscaba Diógenes con su linterna era un "indiferente"...
Se habla sinceramente de ideal, de porvenir. Sin embargo cada vez que escucho hablar de ideal y de porvenir en los otros no los considero que me consideren. Como si todo ideal o toda fe fuera una forma de terror.
Entre revoluciones y entre formas de espiritualidad se dividía su corazón.
Y su corazón se divide entre un ideal y otro, ¿quién duda que en un mundo donde un 20 % de la población consume un 80 % de la riqueza mundial no es necesario ejercer ya una política de cambio y de ahorro enérgetico? Pero su corazón seguía dividido como pocas veces...
~
Todos se esfuerzan por remediar la vida de todos: El ansia de llegar a ser fuente de sucesos actúa sobre cada uno como un desorden mental o una maldición elegida.
Lo que buscaba Diógenes con su linterna era un indiferente...
Porque en verdad si no estamos dispuestos a cambiar desde nosotros mismos no hay nada que hacer.
~
Lovely!!
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lo dijo Exoterico:
Si, como pensaba Russell, el yo es
meramente una "ficcion", vinculada
por la memoria o, como pensaban los
idelistas, algo existente, hay que li-mitar su importancia:precisamente por
su carácter de "haïssable".Saludos
Lo dijo ishtar:
Por una parte se trataría de una vuelta a uno mismo, precisamente para estar dispuestos a cambiar desde nosotros mismos.
Pero por otro lado se nos pide que cambiemos nuestro concepto de individualismo y del "yo" si no queremos acabar con todas las existencias del mundo y devorar todos sus recursos.
Se trata por tanto de buscar una nueva forma de subjetividad, sin despreciar al sujeto pero yendo a lo más hondo de él diría yo, aquello que lo despega de sí mismo, de su memoria, de esa "aborrecible" identidad, y sin embargo se trataría de que se percibiera como relación de las demás cosas siendo uno en la quietud de todas las cosas con ella.
Creo que así tenemos que pensar si queremos superar esa misma angustia que nos embarga muchas veces.
Gracias Exoterico por tu visita!
Saludos!!!
Se trata de buscar nuestro verdadero 'yo' lejos de estereotipos, de mitos y de las normas que nos hayan impuesto desde pequeñas, que, sin duda, serán diferentes en cada caso particular... Personalmente, una de mis abuelas me mandaba, siempre que iba a verla, el mismo mensaje, velado de mil sutiles maneras: 'Si no te casas y no tienes hijos no vales nada, no eres una mujer' Crecí con eso, pero logré desprendérmelo según entré en la madurez, aún soy joven, pero creo que me voy encontrando
Besos