Jane Eyre
14 ago 08
Jane Eyre.-
-¿Me estaba examinando, Srta. Eyre?, ¿le parezco apuesto?
-No señor.
-Es usted muy singular, parece una dulce monjita. Seria, callada, solemne y sencilla. Pero cuando le hacen una pregunta o le comentan algo y se ve obligada a contestar espeta una respuesta, si no categórica, bastante brusca. ¿A qué es debido?
-He sido demasiado franca, le pido disculpas. He debido contestarle que lo que importa está dentro, que la belleza en el fondo no importa, algo de esta índole.
-Quien debe disculparse soy yo. Usted ha sido sincera.
-Muy pocos amos se molestarán en averiguar si los empleados a su cargo se han violentado u ofendido.
-Nunca se ríe, Srta. Eyre?... No importa. Permita que vea lo que mi empleada ha estado dibujando... Por favor... Me ha plasmado muy bien... Acompáñeme, Srta. Eyre.
(Eyre se dirige a Adele, su pupila)
-Adele, continua con tu trabajo. Y recuerda las sombras son tan importantes como la luz.
-¿Cree lo que ha dicho?
-¿El qué señor?
-Que las sombras son tan importantes como la luz.
-Yo creo que nadie es perfecto y que todos tenemos algún defecto que ocultar.
-Usted no es austera por naturaleza, ni yo soy malo por naturaleza. Antes era un hombre muy sensible, sin embargo, la vida no me ha tratado muy bien.
Ahora soy duro y resistente como una fría piedra ¿Cree que tengo esperanza?
-¿De qué señor?
-De dejar de ser de piedra para ser de carne y hueso... Vamos, Mayor! (Se dirige a su caballo y se marcha al galope con él).
~
-Mi cabeza me engaña ¿qué alucinación es ésta?, ¿qué dulce locura? Sus dedos, sus mismos dedos... Jane Eyre, Jane Eyre... He soñado tantas veces con este momento pero el sueño se desvanece sin dejar rastro... Dulce sueño, bésame antes de desaparecer.
-Nunca te abandonaré. (Ella le besa)
-¿Te quedarás conmigo?, ¿cómo?
-Seré tu amiga, tu enfermera, tu compañera. No estarás solo mientras me quede un aliento de vida...
-Ahora no soy más que un árbol caído, derribado por un rayo y descompuesto.
-Tú no has caído, Eduard, tienes fuerza y rebosas vida. Las plantas crecerán y hondearán a tu alrededor porque tu fuerza las mantendrá a salvo. (Se besan).
(Y así fue con Jane Eyre y Eduard se casaron, y él lentamente empezó a recuperar la vista después del incendio que sufrió en su casa).
~
(Así fue como descubrieron su amor)
-A veces produce en mí una sensación extraña sobre todo cuando está cerca como ahora, me siento como si tuviera un cordel atado a la costilla bajo la que está el corazón unido con un nudo a usted, que no podemos quitarnos pero cuando se vaya a Irlanda nos separará una gran distancia y tengo miedo de que el cordel se rompa y mi interior empiece a sangrar pero usted es sensata y sabrá olvidar...
-Nunca, nunca le olvidaré. Ojalá no hubiera nacido, ojalá nunca hubiese venido a esta casa.
-Hay más casas tan buenas como estas.
-¿Cómo puede ser tan estúpido?, ¿cómo puede ser tan cruel? Yo soy pobre y sencilla pero tengo sentimientos. No es por la casa sino por mi vida aquí. No me han pisoteado, no me han excluido, me... me han tratado como una dama...
-Y lo eres, Jane... lo eres (él la besa)... lo eres...
-Sí, lo soy señor, aunque no del todo, usted es un hombre casado o casi casado...
-Deja... forcejeas como un ave salvaje arañando la jaula.
-No soy un ave enjaulada, soy un ser humano libre, independiente, con voluntad propia.
-Pues quédate... y cásate conmigo.
-¿Cómo se atreve a burlarse de mí?
-Lo digo en serio.
-Quédate y sé mi esposa.
-Y ¿la señorita Ingrad?
-No importa, yo no quiero a Ingrad ni ella a mí. Jane, criatura extraña. Te quiero como a mi propio ser. Te ruego que te cases conmigo. Dí: Eduard, dame tu apellido. Dime: Eduard, me casaré contigo. (Ella le besa a él).
-Sí, sí, Eduard.
~
Jane Eyre por Charlotte Brontë publicada en 1847; adaptacion moderna llevada al cine en 1996 por Franco Zeffirelli
