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La Coctelera

el individuo no sabe que vive

25 nov 08

Los puritanos, el calvinismo, una cierta forma de jansenismo y el Opus dei ven en el “éxito” la preferencia y la elección de dios, por una causa muy simple: el dinero se ha divinizado, basta acordarse del becerro de oro, que adoraron a los pies del Sinaí los judíos, y contra el que rompió Moisés las tablas de la ley. Hoy no se adora el becerro de oro, lo que se adora es el oro del becerro, lo que es mucho peor.

Kant en la “Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres” dice que “en el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad”. El reino de los fines es el de los seres humanos, razón por la cual éstos tienen o precio o dignidad.

Y Kant escribe también: “El hombre y en general todo ser racional existe como fin en sí mismo no sólo como medio”. Por supuesto los seres humanos tenemos también “precio” precisamente en tanto que medios. En cuanto que fines tenemos dignidad, que por ello mismo es lo que no tiene precio.

“Aquello que constituye la condición para que algo sea fin en sí mismo, eso no tiene meramente valor relativo o precio, sino valor interno, esto es, dignidad”, dirá Kant.

Una nación no podría crear indefinidamente. Está llamada a dar expresión y sentido a un conjunto de valores que se agotan con el alma que les engendró. El ciudadano se despierta de una hipnosis productiva y el reino de la lucidez comienza. Las masas se manejan por categorías vacías y los mitos vuelven a convertirse otra vez en conceptos, es la decadencia.

Y las consecuencias se dejan sentir: el individuo quiere vivir, convierte la vida en finalidad.

Y una civilización comienza a decaer a partir del momento en que la Vida se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio para realizarlos.

El individuo no sabe que vive, la afectividad le domina y le llena. No hay creación alguna sin los recursos del sentimiento, que son limitados.

Lo que ha pasado es que para quien experimenta su riqueza parecen inagotables: esta ilusión produce la historia.

Esta es una de las causas de la crisis: la ilusión inagotable de riqueza.

Y es por la afectividad por lo que uno se entrega al mundo de los valores. Y lo que ha pasado es que ya no se proyecta vitalidad en las categorías y en las normas y que estas se han quedado vacías. A la par que el sentimiento se agota en el hombre se produce el resecamiento afectivo, que sólo permite dos modalidades de sentir y de comprender: la sensación y la idea.

Esta es la otra causa de la crisis: el resecamiento afectivo. La conciencia de lucidez es lo que produce este resecamiento o agotamiento.

Es decir, no estamos sólo ante la ambición, la codicia y la avaricia de unos pocos banqueros, empresarios y políticos. No sólo se han agotado los recursos del dinero, se han agotado los recursos del sentimiento, lo que es peor.

Tendríamos que volver a cultivar los valores por sí mismos.

Y no sólo esta es la causa, hay otra más. El hecho de que todo en esta nueva sociedad postindustrial está sometido a la ley del “éxito”.

Da igual que se tenga un incentivo o una ambición, lo que cotiza en todo caso es el éxito, es decir, las consecuencias exitosas de la ambición, por lo que uno no parará hasta alcanzarlo, y aquí es cuando todo empieza a tener una espiral perversa.

No hay que pensar que las ciencias o las artes se han comportado de forma diferente a las demás, como se ha apuntado, ellas también han estado sometidas al éxito. De ahí que proliferen cierto tipo de industrias, las farmacéuticas, las armamentísticas, entre otras. Y en cuanto al arte pasa un tanto igual.

Antes a la gente bien se la consideraba obligada a saber algo de lo que no está sometido a ese fin que se cuenta: algo de literatura, de pintura, de música. Hoy hasta esas artes están sometidas al éxito y saber el autor de una música o de un cuadro o de un libro o de una flor como la de la achicoria y su color ambiguo al no ser fuente de dinero, ni de nada que pueda traducirse en él, no tiene ningún mérito.

Los chamarileros han entrado en el templo. El templo está perdido.

*
Estoy escribiendo desde Santiago de Compostela en un día lluvioso, desde su biblioteca pública pero ya esta tarde vuelvo para casa.

Perdona toda esta extensión.

Os deseo una feliz entrada de semana!!!

7 comentarios

7 comentarios

  1. 25 nov 2008 | 02:58 PM # cntrcrrnt dice:

    me encnata la musica que llena tu blog!
    un beso!

  2. 25 nov 2008 | 07:36 PM # Piano sanchez dice:

    solo me he enterado que estas en santiago y esta lloviendo...
    perdon. jeje
    un saludo.

  3. 25 nov 2008 | 09:17 PM # julian jimenes dice:

    hola soi nuevo qui entro para tener amigos o amiagas si me elijes grasias

  4. 25 nov 2008 | 09:48 PM # shesalady dice:

    estoy tan enormemente de acuerdo en q todos tenems un precio q m doy miedo...
    besos!

  5. 25 nov 2008 | 11:02 PM # dafne121 dice:

    todos tenemos un precio correcrto
    aun no he dado a kant...pero estoy deseando me ha atraido este texto mucho xddd
    voy por platon mañana justo tengo examen xd
    un bszoooooo

  6. 26 nov 2008 | 04:13 AM # lupita-v-de-mosso dice:

    Quisiera decirte, estas equivocada; pero no, tienes toda la razón, lo vivimos a diario, en pequeñas o grandes comunidades, el becerro de oro, son los apellidos, que han llegado a ser la oligarquia, y en estos tiempos, no importa como se gano el dinero, _se tiene_y ya, eres parte de mi sociedad; exclusiva, yates, viajes, etc; lavaste dinero; generaste empleos, así razónan; los valores están trastocados; Tanto tienes tanto vales; es doloroso, decirlo, pero ya no dicen busca el Reyno de Dios y lo demás se dara por añadidura, no, eso es para los ignorantes;(riqueza-bendición de Dios_)Felicidades por el texto; y la lluvia que te adormesca, y tengas dulces suelños. un beso. Lupita

  7. 27 nov 2008 | 01:13 AM # ishtar dice:

    Gracias por pasaros y por dejar vuestras opiniones.
    Espero Dafne que lleves bien el examen de filosofía. Platon tiene cosas interesantes, sobre toda la forma del diálogo que inauguró la dialéctica en Aristóteles, y también su definición de la justicia. Aunque cometió errores singulares, pero bueno se debe a que la filosofía en esa época estaba naciendo.

    Y gracias a todas y todos!!!! Esperemos que el mundo ahora cambie un poco y valoremos mejor lo que tenemos.

    Besos!!!

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