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La Coctelera

Max, adulto ambicioso de 29 años con latidos cardíacos rápidos e intensos

16 dic 08

"Max me contó que a primera hora de la mañana notaba latidos cardíacos fuertes. Estas palpitaciones coincidían con el momento de mayor actividad de su jornada laboral, ya que su trabajo lo obligaba a estar pendiente del mercado europeo y asiático a partir de las cuatro de la madrugada. Debido al desfase horario de los dos continentes, solía acostarse a las nueve de la noche porque se levantaba a las tres de la madrugada para estar conectado al teléfono y a las pantallas de ordenador una hora más tarde. Ese era el momento de más actividad y cuando Max llevaba a cabo las negociaciones más importantes del día. Los expertos en mercados de valores -y a lo largo de los años he examinado a muchos pesos pesados de Wall Street- coinciden en afirmar que es en estos primeros minutos del día cuando te lo juegas todo y que, como en un partido de tenis, ganan aquellos que tienen el juego más rápido e intenso, están más concentrados y tienen la mente más despejada. Curiosamente había sido un compañero de trabajo que años atrás había sido mi paciente, quien le recomendó que acudiera a mi consulta cuando el joven le había comentado que tenía palpitaciones con frecuencia.

El estrés podría ser la causa de las palpitaciones pero la experiencia de tantos años con este tipo de pacientes me ha demostrado que la causa suele ser otra. Además recordaba perfectamente los motivos que habían llevado a su compañero de trabajo a mi consulta e intuía que los problemas de Max eran parecidos.

Le pregunté si tomaba alguna sustancia estimulante al levantarse y me respondió con un “¿Por qué me lo pregunta?” Así que volví a insistir. Le pregunté si tomaba café y me explicó que siempre se tomaba un expreso doble, idéntico al que tomaban sus padres cuando él y su hermana eran pequeños. Quise saber si ése era el único café que se tomaba a lo largo del día y me contestó que no; solía tomarse otro a primera hora de la tarde, cuando empezaba a acusar el cansancio del día. Tomaba este segundo café en la oficina, para “volver a poner el motor en marcha” y, según me comentó, esta dosis de cafeína, idéntica a la primera, no le provocaba palpitaciones. Llegados a este punto, decidí insistir un poco más y le pregunté si “estaba seguro” de que sólo tomaba café. Fue entonces cuando confesó que lo primero que hacía cuando se levantaba por las mañanas era inhalar “crack” con el objetivo de rendir al 150 por ciento y trabajar con una intensidad sobrehumana en los momentos de máxima negociación en el mercado de valores. Mi diagnóstico fue de palpitaciones por abuso de cocaína sintética."

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Max no le daba ninguna importancia a su consumo de crack porque, según él, consumir sustancias estimulantes era práctica habitual entre algunos jóvenes ejecutivos de Wall Street que trabajan en la primera línea de juego.
Estos profesionales suelen desgastarse rápidamente, y al igual que muchos deportistas de élite, antes de los cuaenta ya son millonarios retirados (si han sobrevivido a las drogas). Mi joven paciente era un caso típico. Antes de irse a dormir se tomaba cuatro copas de licor para relajarse y, unas horas despues, cuando se levantaba para negociar con Europa y Asia, inhalaba crack para tener más energía de lo normal. Era un círculo vicioso porque por la noche aún le duraban los efectos de la droga y tomaba más copas para poder dormir.

Y a la mañana siguiente tomaba más crack para superar el día. Me confesó que durante los fines de semana y las vacaciones también inhalaba crack porque lo necesitaba. El problema no era nuevo. Parece ser que desde muy joven se había acostumbrado a alcanzar determinados estados de ánimo con la ayuda de drogas y otras sustancias. Cuando estudiaba en la universidad, era adicto a la marihuana, Tras su confesión, me pidió que no le comentara nada a su esposa. Me sorprendió que ella no se hubiera percatado de la situación.”

Valentín Fuster

“Ciertos mensajes de nuestra sociedad estimulan en algunas personas la obsesión por alcanzar aquí y ahora metas exorbitantes y, de paso, fomentan la competitivdad más brutal a la hora de buscar el poder económico o el éxito profesional. La verdad es que la vida no puede ser un crucero interminable de euforia y exaltación. Es muy habitual que el consumidor de crack abuse de otras sustancias para “compensar” Max mitigaba la excesiva sensación de excitación que le producía la cocaína sintética con el alcohol. Con el consumo de drogas se busca alcanzar un estado emocional que, por algún motivo u otro, la persona no cree poder conseguir de forma natural. Normalmente se empieza con una sola droga pero, con el tiempo, se consumen otras para equilibrar y regular los efectos. Verdaderamente, conozco a muy pocas personas que sean adictas a una sola droga.

Irremediablemente, los efectos tóxicos de la cocáina y sus derivados destruyen con el tiempo el autocontrol del consumidor, desfiguran su percepción de la realidad y minan su racionalidad. Además, el consumo de cocaína durante un periodo prolongado de tiempo (cuatro o cinco años) daña los centros cerebrales que regulan las sensaciones placenteras y causa anhedonía, o pérdida de la capacidad para sentir placer. Irónicamente, la misma persona que consumía esta droga con el objetivo de alcanzar un estado de dicha intensa termina por no poder sentir ningún tipo de placer.
El amigo también fue crucial. Es muy difícil dejar la cocaína cuando uno no tiene un problema serio. De hecho, Max llegó a la consulta de Valentín con unas “simples” palpitaciones, pero el amigo pudo transmitirle que se estaba jugando la vida porque a él le había pasado.

A diferencia de la heroína y otras sustancias tranquilizantes, la cocaína no crea tanta dependencia física y los síntomas psicológicos de abstinencia no son graves, por lo que se puede dejar de forma tajante su consumo sin sufrir complicaciones médicas. Afortunadamente, Max supo parar a tiempo.”
Luis Rojas Marcos

“Corazón y mente: claves para el bienestar físico y emocional”

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