Acerca de la declaración de Bolonia.-

Las fuerzas del mercado están incrementando su poder a costa de las democracias. Los políticos apelan cada vez más al hecho de que el espacio de la política se está empequeñeciendo.

Hoy día a los medios teóricos se les presenta por ello un gran desafío. Hay quien ha dicho que necesitaríamos un nuevo Marx que denunciase la desintegración y anti-desocialización de las relaciones sociales.

A esto mi amigo Daven me ha dicho: “¿Para que un nuevo Marx o un nuevo Keynes, si ya están ahí?”

Una nueva teoría tendría la misma función y tarea, pero no podría ser la misma teoría, puesto que hoy las sociedades no son iguales que en el siglo pasado, son menos transparentes y ello dificulta su análisis.

La verdadera dirección de las sociedades actuales con medios democráticos esto resulta un desafío ante lo que él mismo has llamado tecnocracia económica y que en otros términos se podría denominar dictadura capitalista.

Las cuestiones de valores (morales) importarán más en una democracia. A lo mejor es cuestión de incrementar el conocimiento práctico aristotélico, para cambiar una práctica social.

A todo ello Daven me ha contestado lo siguiente.

“La teoría de la circulación del capital sigue siendo igual de válida. Necesitamos dinamita dialéctica, y sacar de Marx toda la potencia de El Capital más que de El manifiesto. El resto debe ser labor de la sociedad. Ya son pocos los que están satisfechos con este modelo democrático, de no elaborar una contra-propuesta serán los dictadores potenciales en la puerta. Ahora más que nunca necesitamos a un Pericles, el mismo de siempre. Y que en los foros universitarios no se pierda su canto fúnebre”.

Para esto contesto con la teoría de "las profecías que se autocumplen" expuesta por Gabriel García márquez en un texto literario:

“Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá, feliz con su peso y le dice: Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla, porque es “un tonto”. ¿Y por qué es un tonto? Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según el preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo. Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos, porque a veces ocurren. (…)”

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Lo que no se entiende es que se pueda hoy por hoy renunciar a esa influencia de las fuerzas del mercado, pero la Universidad tendría mucho también que decir aquí si se constituyese una buena alianza entre esas dos fuerzas, es más aquí estaría la esperanza para que las condiciones modernas del mercado se constituyen sin pensar unica y exclusivamente en el beneficio económico inmediato, por eso el modo cómo se legislen y acuerden estas relaciones es fundamental, a mi modo de ver.

No me gustaría ceder a este tipo de concepciones deterministas, con independencia de si las ideas vienen de concepciones colectivistas o de la creencia en las fuerzas del mercado. Creo que se podría concebir la idea de que existe una “tercera vía”, mediante la cual pueden evitarse ambos extremos. El Derecho -y en este caso toco algo de mi experiencia académica y, en parte, profesional- tiene una importante tarea en el diseño teórico de la tercera vía. En cualquier caso es un desafío a la ciencia social, no sólo como sociología teórica sino como ciencia jurídica, creo que ésta tiene mucho que ver con el diseño teórico de la sociedad, porque la sociedad toma su forma siempre y en todos los lados siempre a través del Derecho.

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Y esta es la respuesta que da un colectivo de estudiantes universitarios al señor Rubiralta:

“Sigamos pensando. Si los estudiantes denominan “Bolonia” a la Estrategia Universidad 2015 y usted está a favor de dicha estrategia, los estudiantes protestan contra aquello de lo que usted está a favor. ¿Cree que mareando la perdiz con el nombrecito van a olvidarse de eso? No somos tontos, Rubiralta.

Usted ha aclarado el malentendido, pero era un malentendido comprensible; sobre todo teniendo en cuenta que el Real Decreto 13/93 (en estas protestas, los estudiantes pedimos su derogación) establece que en el año 2015 ya sólo habrá Grados; se habrán acabado las licenciaturas en todo el reino borbónico. ¿De qué me sonará a mí esa fecha…? ¡Vaya, qué casualidad!

En toda Europa es lo mismo: más tasas, menos becas, los estudiantes gritando en la calle. ¡Casualidad, todo casualidad, nos decían! ¡No existe un proceso en toda Europa, nos decían! Usted, Rubiralta, es un poquito más sutil (¿o quizá menos?): este proceso sí que existe, pero no se llama “Bolonia”, sino… “Estrategia 2015?. Lo dicho: a casa todo el mundo que ya nos hemos quedado tranquilitos… No somos tontos. (…)

Señor Rubiralta: ¿es que no ha leído los Libros Blancos de los propios Grados que dice defender? ¿Es que no sabe que las competencias profesionales de los mismos son sensiblemente inferiores a las que podían desarrollarse con las licenciaturas? ¿No le parece que esto debería preocupar a los estudiantes y condicionar sus reivindicaciones?

¿Identificamos Bolonia con la crisis? Que yo sepa, la LOU fue aprobada en el año 2002. Usted recordará las manifestaciones multitudinarias, ¿no? Por entonces usted debía de estar labrándose el camino (léase besando los traseros adecuados) para llegar a ser Rector de la Universidad de Barcelona.

Así que lo recordará muy bien.
La cuestión es ¿había crisis también en 2002, Señor Rubiralta? ¿Usted cree que somos tontos y se nos puede engañar con una tontería semejante?

Ya sabe que esa LOU creaba los Consejos Sociales (Artículo 14) y la ANECA (Artículo 32), dos organismos tristemente controlados por los empresarios. Por ejemplo, veamos el Consejo Social de la UB, la universidad de la que hasta hace unas semanas usted era Rector (http://www.ub.edu/cs/membres.htm). El presidente del consejo social es su amigo Joaquim Coello Bufrau. Buscando en el Google he averiguado que es el consejero delegado de la compañía Applus.

Buscando el nombre de esta empresa he llegado al siguiente resultado: Applus es un grupo empresarial dedicado a la certificación, inspección y ensayo. Es una empresa multinacional con el 75% de capital perteneciente al grupo estadounidense Carlyle y con el 25% perteneciente a un grupo de empresarios y cajas catalanas lideradas por Caixa Catalunya.

¡Esto es una puñetera vergüenza!”

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Ishtar es también tonta! pero no sinvergüenza!