Si te pusieras en mi lugar, una madre con alzheimer que a los 69 años se me fue, un padre igual con demencia senil que se me fue a los 72 años, hace ahora algo más de siete años.
Una enfermedad que de algún modo nos afecta a los que estamos junto a ellos, y yo siempre cuidé de ellos en los últimos momentos, y es muy duro, mi vida de aquellos momentos es muy dura recordarla, aún así no me quejo, ellos me dieron mucha vida a través de esta experiencia transformadora, porque cerca de la muerte hay mucha vida también.
Yo no sabría explicarte, pero después vino el fallecimiento de mi tía Alicia, monja, la hermana de mi madre; el año pasado también ya se casó mi hermano y sentí que con eso bueno aunque sea un riesgo pero me quedé tranquila porque la mujer me pareció que le cuidaría, porque mi hermano estaba muy perdido en estos años.
Mientras que la familia ya no estaba, yo empecé a sentirme que podía volver a recuperarme a mí misma, tenía necesidad de estudiar, de salir, de redescubrir mi ciudad también, de hacer nuevos amigos, de reestructurar o seguir dando un orden a mi realidad económica.
Lo cierto es que habiendo contemplado la enfermedad de mis padres, sobre todo de mi padre, una persona que había tenido una actividad física y mental bastante activa casi toda su vida, casi no tenía una explicación concreta de cómo la mente puede cerrarse así a la memoria.
Mi padre redactaba bien y tenía una buena memoria, pero había un desentendimiento intelectual de mí hacia él, tal vez era el desfase generacional, pues él en verdad me llevaba más de treinta y cinco años, ahora comprendo que nuestras mentes no convergieran, aun así yo le pedí que confiara en mí, que confiara en mis estudios de predoctorado, que era lo que me gustaba hacer y él accedió en ese momento.
En aquel momento al trasladarme de Sevilla a Alicante aprendí nuevas cosas, que ahora incluso reconozco influyeron decisivamente a la larga en lo que sería abrir mi mentalidad hacia la vida de la economía, sobre todo en una ciudad marítima como ésa, con transacciones personales y comerciales tan inmediatas, donde el trato era fluido casi siempre.
Esa época de mi vida estuvo llena de mística para mí, y de una espiritualidad, a mi manera, muy cerca del mar.
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Pero lo que yo te quería decir es que el entendimiento con mi familia fracasó en el plano consciente, y sólo pudieron entenderme cuando se pusieron enfermos mentalmente, y es así, había entre nosotros ya una sintonía, ya no me juzgaban con la mente, mi padre sabía que me tenía, y eso era lo único importante para ellos en esos momentos.
La realidad de la familia es muy triste a veces. Nos encorsetamos en cliches, en estereotipos que son a veces dañinos, sin embargo, hay una realidad afectiva básica que es más importante que todo eso. Y que si se pierde ésta, se pierde todo.
Y esto que para ti es una verdad, las has llevado casi a un dogma absoluto, diría yo, porque quieres hacer de lo inconsciente algo consciente y, viceversa, de lo consciente de la familia lo que domine el inconsciente, y eso no puede ser absolutamente así.
Llegará un momento en que la familia te recordará que tiene sus límites, que ella te juzga también, que te atrapa también, llegará un momento en que su realidad afectiva será lo único que te domine, y eso no es tampoco así.
Hay que enseñar a amar de otra manera. No es como sumergirnos otra vez en la infancia, en esa relación a veces de amor-odio, en el drama familiar donde nos han asignado un papel.
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Y hay dos cosas muy concretas en dos formas en las que la familia nos afecta. Una es que creamos nuestra conciencia en el seno de la familia, la conciencia que es un poco como nuestro policía interno, digamos que es el resultado de cuanto hemos logrado reprimir nuestros instintos, y eso lo aprendemos en la familia.
Y por otra parte hay distintos tipos de conciencia, las conciencias benignas, las punitivas y las débiles. Pues esto tambien se forma dentro del seno de la familia.
La conciencia “benigna” sería la conciencia que logra llegar a hacer un equilibrio entre lo que nos negamos, la parte instintiva que negamos, y la que nos permitimos vivir.
La conciencia “punitiva” es la de esas personas tan autoritarias que siempre están juzgando a los demás, que son duras consigo mismas y duras con los demás, porque realmente lo que nos hacemos a nosotros mismos es lo que solemos hacer a los demás.
Y luego están las conciencias “débiles” que son las que no han aprendido a negar ciertos placeres y a no saber esperar para conseguir las cosas y luchar por conseguirlas.
Esto realmente se forma en el seno de la familia y es muy importante que sepamos qué tipo de conciencia tenemos porque si no realmente nos lleva por delante.
Si no comprendemos a nuestra familia, si no comprendemos nuestro pasado, estamos condenados a recrearlo constantemente.
Y a veces la importancia del entorno influye más que la propia genética, entre otras cosas porque la genética también evoluciona de acuerdo con el entorno. Desconocer nuestro pasado, por eso, nos condena a repetirlo una y otra vez. Y muchas veces no podemos echar la culpa a la genética, es más importante el entorno. Nuestro desarrollo como seres humanos depende muchísimo del entorno y no es solamente innato.
(Hay un experimento muy interesante con cuatrocientos niños que dieron el cociente intelectual y tenían una media de 140 -y la media de las personas generalmente es en torno a 100-, bueno, pues en este experimento se veía claramente que la inmensa mayoría de esos niños no conseguían más cuando eran adultos que los demás niños de su mismo entorno. De nuevo vemos ahí la importancia no tanto de con qué dota la naturaleza sino de qué te permite tu entorno.)
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Y realmente una de las cosas preocupantes es que nosotros no solamente tendemos a conformar nuestra personalidad de acuerdo a lo que la familia nos ha enseñado, sino que repetimos esos patrones constantemente cuando somos adultos.
Y esto es lo que yo te quiero decir a ti, precisamente, ahora que somos adultos y nos enfrentamos con las emociones y con la vida como adultos.
La idea aquí es que nuestras relaciones adultas están basadas sobre nuestras neuras y sobre nuestros miedos, los que desarrollamos en la infancia. En vez de estar basadas sobre nuestras necesidades y nuestro ser, reales y actuales.
Y por eso insisten tanto los psicólogos y los psiquiatras en la importancia de comprender esta infancia, esta infancia donde desarrollamos lo que llamamos el “vínculo de apego”, es decir, cómo asumimos el modo cómo los demás nos van a tratar.
Y cómo asumimos que somos todo aquello que amamos y que hemos amado y que nos han dado a través del sentimiento.
Si esta época de la infancia es tan importante para el hijo y el hijo aprende cómo amar a los demás, cómo los demás se van a amar, quién es él, cómo relacionarse con el mundo, entonces cuando eres padre, eres madre, comprendes que necesitas mucho tiempo para tus hijos. Y cuando somos adultos descubrimos que necesitamos tanto de esos vínculos de afectos.
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Hi, Spring!”







lo dijo Luz Marina 20 marzo 2009 | 9:58 PM
El entorno es muy importante en la formación del individuo. Yo veo a mi niño y el está superpendiente de todo lo que hago, y lo que hacen los demás miembros de mi familia. Pero primordialmente mis actos. Estoy en mi escritorio leyendo con la pila inmensa de libros y al momento lo veo en igual situación, forma la pila de libros infantiles y empieza a escribir lo que el considera sus proceso. Por ello lo del refrán ? El consejo orienta, pero el ejemplo arrastra ?.
Gracias linda por tus escritos.
lo dijo ishtar 20 marzo 2009 | 10:36 PM
El consejo orienta pero el ejemplo arrastra. Muy buen refrán, Luz Marina, me alegra mucho que menciones a tu hijo, Danny, y he pensado en él en verdad, cuando escribía esto. Está en un momento en que su conciencia se está formando y es así, ahora él va a aprender a responder a los demás, a sentir qué puesto ocupa, qué papel tiene, y claro a ti te tiene como en un vivo pedestal, tú eres todo, su ilusión, lo que hace posible sus sueños. Es una fase muy bonita las que estas viviendo con él y contemplándola así.
Gracias a ti una vez mas Luz Marina por estar ahí, por tus palabras tan humanas e inteligentes!
esta enfermedad de la q hoy ns hablas siempre me ha parecido d las mas crueles, y realmnte lo es mas para el entorno de quien lo padece q para el propio individuo habitualmnte... q fuerza se necesita, y el dia q me toque, quien sabe como podre afrontarlo.
besos
Gracias shesalady, hay que afrontar la vida pero eso te da fuerza para seguir!
He recibido respuestas de amigos muy cariñosas al otro lado del ordenador en mi blog:
lo dijo Espido:
Hola, he llegado hasta aquí, así, como quien no quiere la cosa, pero...uffff, me ha gustado mucho, reflexiones en DO mayor diria yo, bueno,....ánimo.
lo dijo Cyrano:
Los momentos duros son los que nos hacen grandes (o pequeños .. que es lo mismo)
lo dijo Manoly :
me ha intresado muchisimo tu texto tanto que lo he leido dos veces y sinceramente me ha guatado lo que plasmas en él te has abierto el alma
atraves de tus palbras y con ello ayudas aquien lo necesita tambien.
mis cariños manoly siempre
Y yo les contesto como sigue:
gracias a todos vosotros, amigos, que habéis pasado, Cyrano, Espido, Manoly, me alegro mucho que os hayáis interesado por este artículo.
El contacto humano, el hecho de que además somos irrepetibles (no imprescindibles) pero sí cada uno de nosotros de tiene algo especial que dar a cada uno, eso nos hace muy sensibles y a veces también podemos caer en desequilibrios emocionales y mentales.
Espero estéis pasando un buen fin de semana, y una buena entrada de la Primavera! Cuidarse mucho y un abrazo!
Cuan interesante, todo lo que expones; no es que hayas estudiado, pedadogia o no; el solo hecho de haber sido madre, y haber utilizado cierta autoridad, o apropiamiento de tus hijos, en determinada epoca, te hace ver, "hoy ", en los errores que caiste, claro que en està epoca, estan, al alcance de la mano, como bien dices tù, especialistas, pero yo mujer de la tercera edad, y con la responzabilidad de educar por circustancias, a mis nietos, (nietos-hijos), porque les tengo que guiar, o cuando menos estar al tanto de su vida emocional, formativa academicamente,familiar,etc; es estar atenta, vuelvo a caer, en ese patron de aquel tiempo,_porque lo mando yo_se que hoy dìa se cae en ocaciones en el otro extremo: acabo de visitar a una hija, y ella me comentaba de la timides de Isabella su niña de casi siete años, y de unos berinches en los que no tiene control, apesar de su inteligencia, y buen desarrollo en general, tiene lapsus, ya la llevo con un especialista, y se diagnostico,(no recuerdo el nombre), pero es algo de inmadurez, que no tiene que ver nada con la inteligencia, es una niña sumamente inteligente en lo intelectual, academico;en mis tiempos, no habia esos adelantos, o si los habia, no era costumbre el acudir a un especialista de este tipo.
Ishtar, siempre se aprende de tus publicaciones; eso de que el ejemplo arrastra, es la verdad absoluta; que lujo de mamà tiene tù hijita.
Ishtar, en cuanto a la enfermedad de tu mamà es realmente doloroso, para la familia, eres fuerte, porque las dos situaciones crean mucha dependencia de la familia, y no es facil, se debe renunciar a muchas cosas para poder atender al familiar, la vida te da la oportunidad, como dices tù de reestructurarla, que parece que muy bien...por lo que veo de ti; los padres en esa epoca eran dominante, y se pensaba que por la edad sabian, mejor lo que te convenia, cuantos errores se cometen, sin mala intenciòn: algo que me llamo la atenciòn y mucho es lo que dices respecto al etorno, que este influye quizà màs que la genetica, unos padres agresivos, limitarian al hijo, o unos padres sin mucho interes en el hijo, serìa igual, no lo se, el caso es, que la importancia del trato y ejemplo para con los hijos es de suma importancia;yo ya forme cuatro hijos lo mejor que pude, (una fallecio)la mayor, junto con su marido, pero ahora estoy educando a sus cinco hijos, y en verdad hay ocaciones, en que me cuestiono,¿la estarè haciendo biemn?...hago lo mejor que puedo y realmente yo si busco ayuda profecional, porque primero fui abuela, y ahora mamà-abuela, la autoridad, es diferente; aunque el amor es doble, y hoy dìa las adolecentes tienen, màs claro "segùn ellas", sus conceptos, soy distinta, de lo que un dìa fui, dejo que sepan usar su libertad, los limites estàn, claros, no soy lo que un dìa fui, como dices tù por herencia, uno repite patrones, lo rompi, a conciencia; ya me alargue demasiado en el comentario, pero està para desglosar, cada punto; todo lo que nombras sobre los afectos, estoy totalmente de acuerdo, (esos sentiimientos de culpa que se generan en uno en ocaciones tan sin razòn),son parte de la educaciòn que se nos dio enla niñes, espero hacer lo mejor posible con mis nietas, y nieto...lo intento. felicidades por el tema, besos. Lupita
Gracias, Lupita, como abuela y madre sé que lo haces muy bien, por la misma forma de expresarte, de entender a los demás, por esa fuerza que tienes, de querer hacer el bien, es difícil, claro, pero a veces los abuelos comprenden a los nietos y a las nietas mejor que los propios padres, porque no hay tanta implicación, y porque también el mundo que tú viviste de joven era diferente al de tus padres y al de ahora, y por eso también tenéis la mente más abierta a los cambios.
A veces los padres esto no lo pueden ver, ni comprender, sino es con la distancia, el temperamento, la forma de ser de sus hijos. La educación es por tanto algo muy difícil, y es difícil hoy día guiar a los hijos, porque hay muchas actividades y expectativas creadas, y a veces tantas cosas elevadas es malo, es prudente por eso estar con ellos, y guiarles con el amor y la seguridad ante todo.
Muchas gracias, Lupita, yo también aprendo mucho contigo, porque eres muy sensible y cercana, y estás llena de un gran amor, Sigue así, como abuelita y amiga!!
Mil gracias por tus palabras, es verdad que tenemos muchas expecatitivas para los hijos, y en ocaciones puede quedar nublada la mirada, para ver, al hijo, como un ser humano que vale màs que el exito o fracaso, o "fracaso", segùn nuestros sueños para ellos.
El temperamebte de mis nietas, quiero que un dìa se les convierta en caracter, para que puedan salir adelante en la vida, y ser felices, pero ni eso puedo controlar, solo guiar, como dices. un beso grande. Lupita