somos irrepetibles y eso da pie a que somos sensibles
21 mar 09Hay otro caso, científicamente investigado, hay 39 casos, el de estos niños salvajes que viven al lado de animales salvajes o cuyo contacto con seres humanos ha sido muy restringido.
Pues en estos niños no se desarrolla el lenguaje, no se desarrollan las habilidades sociales y tienen personalidades muy desequilibradas. Y eso te da idea de hasta qué punto nuestro desarrollo como seres humanos depende muchísimo del entorno.
Jaime Jaramillo es el creador de la Fundación “Niños de los Andes”, él recoge, forma y busca trabajo a niños que viven en las alcantarillas de Bogotá y explicaba la historia de una niña que atracaba con un cuchillo y que cambió, es decir, que su manera de entender la vida varió porque él pudo transformarlos, a través del amor, a través de la seguridad.
El caso de los orfanatos sabemos que está ahí, y no es tanto la falta de estimulación como la falta de amor lo que más daña a los niños en los orfanatos. Es curioso porque ya sabemos que si un niño tiene afecto, aunque sea por parte de un sólo adulto, pues para estos niños es más posible que lo que llamamos la “resiliencia”, que es la capacidad de superar la adversidad, se desarrolle en ellos.
Y es que muchas veces vemos pero no miramos, oímos pero no escuchamos, hablamos pero no tocamos y hay que vivir intensamente cada minuto pero sin miedo. Y eso es lo bonito porque es recordarnos justamente ese tiempo que necesita el contacto humano.
El contacto humano no es cumplir una serie de normas sino es realmente mirar al otro, escucharlo, tocarlo, saber quién tienes delante, y en esa línea hay algo que me parece precioso.
No se trata sólo de preocuparnos físicamente, de buscar un oficio, de sacar lo necesario para vivir. Se trata por encima de todo de recordar cuál es nuestro sueño.
Y eso me parece que es la labor de los padres y la labor de los adultos en general, no sólo con los niños, sino consigo mismo: recordar cuál es tu sueño, qué te hace a ti único, especial, qué puedes dar de especial a los demás.
Y esa pregunta, que deberíamos despertar con ella y dormirnos con ella todos los días de nuestra vida, por desgracia en esta sociedad tan rápida, tan apresurada, no da tiempo a decir, donde todas las cosas que son más emocionales, más espirituales las hemos dejado de lado.
Nos hemos fijado mucho en el desarrollo físico del ser humano. Pero realmente todo aquello es lo que más compensa y es muy bonito buscar esa respuesta.
Y a veces nos preguntamos si nos creemos imprescindibles y yo lo pensaba y realmente más que creerse imprescindibles lo que sí tenemos que saber es que probablemente ninguno seamos imprescindibles en absoluto, pero que sí tenemos todos algo único que dar a los demás. Ese hecho de que somos únicos, tú sabes por qué, somos muy flexibles y muy complejos y somos irrepetibles y eso da pie a que somos muy sensibles pero también a caer en desequilibrios emocionales y mentales. Son muy corrientes en la especie humana pero también somos la única especie capaz de vivir en la tierra en todos los ecosistemas. Eso es increíble.
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