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La Coctelera

la forma como me trató

22 mar 09

 Una de las cosas que me hacía es que volvía las cosas del revés. Por ejemplo, cuando me dijo que le estaba comprando.

Es decir, si le ayudaba, al final sentía o parecía que era él el que me estaba ayudando a mí.

Si yo le reprochaba algo, entonces él me lo reprochaba a mí o me desvaloraba por las cosas que yo tenía o no podía decirle nada.

He llegado a sentir que había violencia -aunque fuera psicológica- pero incluso llegué a pensar que él era un ser violento. Y muy probablemente lo sea.

Esa cosa bonita o ingenua que yo veía en él, todo eso se desplomó en un segundo, ya no tiene importancia para mí. Porque eso sólo fue al principio cuando él se mostró humilde y necesitado. Después cambió.

Lo principal es que ahora se ha quitado la máscara y yo he podido ver.

El creía que me tenía atrapada y dominada por el miedo. Creaba la situación, la necesidad, y creía que yo estaba para él, y sabía encontrarme.

Cuando lo pienso ahora tengo miedo de ver como él quería manipularme. El lo hacía todo para él, no hacía nada para mí.

Creo que tiene verdaderos problemas económicos en su país, que su familia vive en condiciones de verdadera miseria. No sé si algunas agencias de trabajo internacional, de esas que mandan trabajadores a empresas los cogerán y los mandarán a otros países donde haya trabajo ahora. Seguramente él estará ahora viendo estas posibilidades, incluso si puede irse a los EEUU, como me dijo. Aquí desde luego en dos años -y tal vez más- va a ser difícil encontrar trabajo de su categoría.

Es posible que él tenga problemas, incluso que sea nervioso, aunque ante mí haya mostrado templanza, pero siempre ha sido porque yo también con mi paciencia le he ayudado psicológicamente, pero él me ha desvalorado en mis consejos, nunca ha tenido en cuenta mi apoyo psicológico. Cuando le dije que pidiera el desempleo, fui yo quien se lo tuve que decir, cuando aún llevaba dos meses sin cobrar el sueldo y la empresa le había estafado y ni le habían dado una carta de despido, es decir, aquí se había sentado una cadena de delitos, donde se habían incumplido todas las obligaciones con el trabajador.

Pero bueno en ese momento todavía se dejaba aconsejar por mí, me tenía un cierto respeto. Y su frialdad en todo, si venía aquí, era yo la que tenía que bajar a la calle al coche aparcado en segunda fila, no podía verle con tranquilidad, todo porque él mismo, en su orgullo de poder pagar, quería basarlo todo en una relacion económica o de un préstamo que yo le hacía.

El problema es que mi falta o carencia de afectividad era tanta, y él me gustaba, porque a mí siempre me han gustado los latinoamericanos, no todos, pero él sí, porque teníamos un mismo ambiente común de rock, por varias cosas, la cosa indígena, su melena, todas esas cosas que a mí me gustan. Por eso yo me ilusioné pero él no decía nada. El seguía con su frialdad, que era sólo una máscara, porque estaba representando muy bien su papel, lo que quería es que yo cayera precisamente en una situación emocional de debilidad, y se aprovechó de todo ello, de ahí viene la forma como me trató. Las dos únicas debilidades que yo tuve con él, a partir de ahí se trastocó la relación y él empezó a dominar.

Comprender nuestras vidas, a nuestras familias, los lugares de donde venimos, porque a veces sentimos dolor y resentimiento por lo que hemos vivido, y porque hay muchas personas de nuestro entorno familiar o laboral o de amigos que se dedican parece en vez de a ayudarnos, a hacernos sentir ese dolor o sentirnos culpables. Y lo que hay que aprender es a superarlo, cada uno lo hace lo mejor que puede.

Yo creo que los que salen adelante son los que realmente son capaces de transformar la realidad para que realmente salga lo mejor de sí mismo.

Hay que aprender a alejarse de las situaciones, de las personas que nos hacen infelices. No hacen falta demasiados aspavientos, simplemente se puede salir corriendo como dice la canción de Amaral.

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