Hoy he estado cosiéndome una chaquetita, verde oscura, y he estado escuchando a Brahms, su tercera Sinfonía, que es una de las más románticas de la historia de la música.

 

He visto una película clásica, “Su otra esposa”, de Katherine Hepburn y Spencer Tracy, el argumento trata acerca de los protagonistas, él es un físico ingeniero que ha inventado una máquina que hace el trabajo de una enciclopedia, es decir, es un cerebro electrónico. Y ella es la ejecutiva de una empresa que lleva siete años saliendo con un encargado de la misma, pero éste nunca se decide a pedirla en matrimonio.

 

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#haiku: tú arqueólogo/ del corazón y del ser/ forja utopías.

 

Y es que no sabes que mi rebeldía es clara sustentación al acto de honorabilidad a la única Unidad verídica, la de la rebelión del que no cree que cree lo que no cree.

 

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La gran Safo habló con estusiasmada melancolía de la confabulación de los opuestos en que el amor consiste: «Otra vez Eros, que desata los miembros, me hacía estremecerme, esa bestezuela amarga y dulce, contra la que no hay quien se defienda.» La pequeña Safo, renegrida y abandonada, con razón estaba confusa: «No sé qué hacer: mi pensamiento es doble.»

 

Lo más íntimo en nosotros resulta lo más lejano. No entendemos lo que nos pasa.

 

Lo que veo al final es una larga tarea para al fin desaprender los miedos, aprender a amarse y también a no tomarse demasiado en serio, para reivindicar como propiedad y creación del hombre toda la belleza y la nobleza que hemos prestado a las cosas, y arrepentirnos, ciertamente, de la miseria y el horror que son también herencia nuestra. Al comprender nuestra vida sentimental se hace necesario emprender una reforma del entendimiento humano, que a su vez nos obligará a un cambio en los sistemas educativos.

 

A veces hacemos el mal que no queremos y no el bien que queremos porque todo está enredado.

Nuestros sueños de grandeza, nuestras pretensiones de libertad, se miran con desánimo sus tristes pies de barro.

 

 

Aristoteles, en La moral a Eudemo y Ética a Nicómaco, sienta como los principios de la ética y todo un tratado sobre la búsqueda de la moderación en todo tipo de pasiones y emociones, entre la virtud y el defecto siempre encuentra esa otra virtud moderada que hace posible la accion humana.

 

El filosofo Jose Antonio Marina, sin embargo, opina que lo que hacemos con los sentimientos en la vida es un balance, es decir, en diferentes momentos ellos van fluctuando y decimos que lo que nos queda con el tiempo es un balance de ellos, pero en todo caso es necesario hacer este balance porque son cambiantes.

 

Pero como ya te digo y dice este pensador lo importante no son los sentimientos en sí, sino aquello que trascienden en el objeto mismo al que se refieren, la persona en la que podemos influir, o la actividad o el hecho de nuestro entorno. Lo interesante no son los sentimientos sino que todo lo que nos interesa trasciende a los sentimientos.

 

Me gustaría citarte a Paulo Coehlo porque este autor en sus últimas novelas que tratan de protagonistas mujeres habla de cómo ellas a lo largo de sus vidas van superando pruebas donde casi siempre la separación en sus vidas de las personas queridas es un elemento esencial de la novela y de dolor íntimo para esa persona y que va a conformar una parte fundamental de su personalidad, yo creo que ahí es donde está la clave de los sentimientos, si no aprendemos a separarnos de las personas que queremos es porque nuestro amor es interesado y posesivo, no hay otra forma de hacer el camino, pero además de eso tenemos el derecho de volver a enamorarnos y eso nadie nos lo puede quitar, ni nadie me va a condicionar mi vida futura aunque me haya hecho daño.

 

Estoy escuchando a Janis Joplin, and there be innocence beacause will to begetting is in her...

 

la inocencia por el ansia de renacer.

   

#haiku esclavizados / por el miedo a ser libres / nos anulamos" por Lord daven.