El cine último de Almodóvar me ha decepcionado, falta de nuevas ideas, intenta racionalizar cosas del inconsciente que antes tenían frecura, pero ahora no son sino estereotipadas. Se busca grandes actores pero ni estos le salvan, me recuerda también al último Woody Allen, pero todavía en Woody hay algo de buen gusto, y por lo menos sus crímenes pasionales son tan absurdos que ni son creíbles pero no pasa nada. Ambos juegan con el dinero, el recurso a esa falsa moral, el darla por hecho, es por eso por lo que se estropea la película. Sencillamente se han vuelto conservadores.

 

La genialidad de Woody Allen estaría en mostrar la amoralidad en la moralidad. O como diría Nietzsche, la moralidad nace como estructura de protección de los valores de los poderosos y tras ella se esconde la verdadera inmoralidad de la clase a la que representa. La moralidad es sólo un medio para ocultar la inmoralidad.

 

-Qué sionista suena todo eso, me dice Lord daven. ¿Hablas deWoody Allen?

-Si la moralidad esconde la voluntad del poderoso, estos argumentos que utiliza Woody Allen para frivolizar la clase alta me convencen menos, le digo.

 

Si Woody Allen sigue haciendo lo mismo creo que nos vamos a deformar los sesos, a terminar decayendo en la simplicidad.

-Woody Allen es un pelma y odio sus chistes sobre Wagner, dice Lord daven.

 

Pero es que en el caso de Almodóvar es retorcer lo mismo, no ya es que se muestre la amoralidad de la moralidad, es que para él la moralidad es la inmoralidad vuelta del revés y elevada a rango, y es que ya no se sostiene. Al menos Woody Allen hace como que esconde las cosas, juega con el juego social. Pero Almodóvar al hacer pretensión de racionalidad de toda la inmoralidad, el juego ya no se sostiene, todos juegan como en un juego falso que quiere pasar por inocente pero es bastante absurdo y falto de veracidad, no se puede coger por ningún lado.

Si estuviera aquí Wittgenstein se vería superado por el juego de la realidad frente a sus juegos de palabras. Por lo que el mismo Wittgenstein tuvo que echar para atrás y reconocer que también lo real determina el lenguaje, el lenguaje sería un producto también de la actividad humana, pero no lo determinaría totalmente, éste es el giro radical.

Si no, la ética caería en el irracionalismo o en el emotivismo de la persuasión psicológica. Sin embargo, Wittgenstein todavía hará una labor de sopesación y no renunciará a un racionalismo en ética.

Más bien se sumegirá en un historicismo que huye del absolutismo y en un naturalismo que huye de los relativismos extremos (y aquí es donde se podría contestar también a Woody Allen y a Almodóvar, al caer en un irracionalismo y un emotivismo psicológico).
 

Los neopositivistas que aplaudieron la consigna wittgensteiniana de silencio la interpretaron en el sentido de que en efecto más vale callar, mas no porque haya algo acerca de lo cual guardar silencio, sino porque en rigor no hay nada que decir.

Pero esta interpretación de los neopositivstas a mi modo de ver no es la correcta. ( Lo que dicen los neopositivistas es que la realidad son sólo hechos y por tanto no hay valores, no se puede hablar de valores.)

Lo que ellos aceptaron es la inmersión de la ética en el más absoluto irracionalismo. Sólo cabe que intentemos contagiar emocionalmente a nuestro interlocutor de nuestras propias actitudes o persuadirle -mediante un hábil despliegue de nuestra capacidad retórica- para que se comporte como nosotros deseamos que lo haga.

El Wittgenstein de las Investigaciones filosóficas fue el primero en adelantar la otra sugerencia un tanto más inquietante de la posibilidad de un código ético, acompañada de la sugerencia de que lo esencial para que haya lenguaje es que la actividad en que consiste pueda ser compartida por los miembros de una comunidad, la comunidad de quienes lo hablan y alcanzan a comunicarse mediante él.

~

 

Estoy intentando desayunar filosofía, almorzar filosofía y cenar filosofía...

~