Hoy quiero compartir aquí textos de un diario mío del pasado más o menos inmediato, de finales de 2006 y principios de 2007, que me he encontrado rebuscando entre textos antiguos en mi ordenador:
“Estoy aquí escuchando un tema africano llamado “kothbiro” cantado por Ayub Ogada de la banda sonora de la película “El jardinero fiel” (“The constant gardener”), yo también debo ser constante y fiel pues todo cuesta levantarlo mucho tiempo y mira después qué pronto todo se deshace y se arruina.
No ves qué fácil ha sido para mí perderlo todo en un momento, por mi miedo a perder, por mi miedo a controlar tu vuelo, dice la canción de Nana Daconte.
Sesenta y seis víctimas mortales son las que van ya este año de mujeres asesinadas por sus parejas, hoy se acaba de producir la última. En esta estadística fría se ve lo que pasa, el hombre siempre quiere su libertad pero niega dársela a la mujer.
Estas sesenta y seis fallecidas suponen seis más que el año pasado, o sea que la estadística ha aumentado. Pero los casos de maltrato en nuestro país son muchos más, por causas de malos tratos existen veinticuatro mil mujeres protegidas actualmente con modernos sistemas de teleasistencia y telelocalizadores y unas mil están vigiladas con atención personalizada.
Creo que luchaba por apostar por la amistad entre el hombre y la mujer con más empeño aún que antes, era una paradoja más, pero mi sentimiento de humillación ante la vida había desparecido, yo seguía flotando por mí misma, todos podíamos cometer errores y aunque creía que no podía hacer nada ni siquiera sentía ya esa presión de los otros días.
También quisiera volver a ver a mi amigo o entenderme con él pero no puedo adelantarme, quisiera borrar fácilmente algunas cosas de mi vida pero no puedo, es como si hubiese tenido que demostrar algo o todo de mí para que los otros me juzgasen o se aprovechasen de mí, no se me olvida cómo me han tratado, la de veces que he sido prejuzgada y he tenido que explicarme, esto no pasa con las personas que confíamos.
Somos demasiados y no podrán pasar por encima de la vida que queremos afrontar, donde no tenga miedo a decir lo que pienso, dice la canción de Amaral.
Yo pienso que al hombre hay que tocarle su orgullo social para que entienda a la mujer para que se comprometa con ella si no de lo contrario ellos sólo van a la respuesta instintiva de su libido y lo siento pero es así, ¿cuántas veces he ido derrotada hasta aprender esta lección?, ¿cuántas veces me habré vuelto loca?
Sentir la posesión del sentimiento cuando ellos ya no muestran sino la cara fría del mismo y la indiferencia es desgarrador, quizá tenga que ser así para que se dé alguna ley de compensación en la vida. Pues ¿cómo entender si no la vida?
Ya van ciento treinta y nueve reporteros fallecidos de todo el mundo en la guerra de Irak por lo que hay que hacer un meritorio homenaje a esta profesión pues no está bien valorada y sólo en muertos de víctimas americanas en esta guerra van dos mil novecientas ochenta y dos por lo que ya superan a las víctimas también del atentado del once de septiembre en Nueva York -que fueron unas dos mil novecientas setenta y tres víctimas-.
Estamos despreciando la vida de nuevo como si no fuera cada vida humana en nosotros.
Ya nada es lo que era, ya sólo me queda la vacía pena del viajero que regresa, estoy tan perdida, soy la asesina de tantas primaveras, esto lo dice la canción de Ismael Serrano.
Aunque quizá no sea tan frágil tu costumbre de amarme, mi fe, tu voz y tu memoria, ¿sabes, amigo? Y aún seguimos vivos y gracias a nuestra fragilidad.
Está bonito volver a la edad de la inocencia, uno siempre es inocente de aquello de lo que se enamora, pero una cosa es la inocencia y otra es la simpleza que es lo que ocurre en el Cándido de Voltaire, y normalmente la persona inocente nunca sabe que lo es. Son de esas cosas que no se enseñan sino que se aprenden.
Quince mujeres asesinadas en dos meses, la violencia doméstica se dispara, se incluyen estrangulamientos y casos de quema del cuerpo, y eso que la legislación pone cada día más énfasis en el agravante de la violencia de género. Y en el caso de la inmigración africana en España son treinta y un mil los africanos que llegaron el pasado año a nuestras costas y los que se quedaron no se sabe cuántos por esas aguas y no hay control en verdad y habrá que poner unos límites, ayudar a sus gobiernos.
Me temo que a él han dejado de atraerle las bailarinas y a mí me han dejado de gustar los músicos, tal vez por hartura. A él le gusta cada vez más la investigación y a mí más la lectura y los dos somos tranquilos.
Reino Unido abolió el comercio de esclavos a principios de siglo veinte y hoy se conmemora, fue el primer país que así lo hizo después de veinticuatro millones de personas que fueron vendidas como esclavos, no se puede despreciar la cifra. Actualmente hay doscientos mil niños soldados en Africa que es como decir que la esclavitud sigue en nuestro siglo XXI aunque con otras formas subrepticias de su reproducción.
Eres la persona más bonita del mundo y cuando te diste la vuelta al salir del Fun Club y dijiste mi nombre tímidamente como si yo me hubiese quedado atrás -pero estaba a tu lado-, entonces fue cuando me devolviste la luz. Y lo hiciste de forma inconsciente y con ese sentido protector que sacaste de ti y eso fue lo que más me gustó, y me doy cuenta de que algo sí te importo, soy muy feliz.
“No creo en la suerte pero sí en asignarle valor a las cosas”, esto lo dice el protagonista de la película “Una mente maravillosa” en uno de sus diálogos y es ejemplar teniendo esa mente.
Al final le dije: “Vamos a casa”, se lo dije a él, y me salió espontáneo. “Nos vamos”. “¿Adónde te vas?”. “Nos vamos a casa -le dije-”, y él se rió conmigo y me tocó sobre la espalda como acariciándome y a la vez se despedía de algún otro amigo suyo, ese día nos íbamos todos juntos y estuvo cariñoso. Pareció que sí que no era tan frío por una vez y que me aceptaba, tenía que esperarle, algo me lo decía por dentro. Y yo le sentía y algo me hacía creer en él, él tiene muchas dudas pero no son dudas de chicas más bien son dudas vitales. Yo creo que él me protege a mí pero yo también tengo que estar ahí, él es como si me necesitase pero de modo inconsciente, como me demostró, pero es el mejor modo de demostrar estas cosas. Si yo estuviese llamándole, si me obsesionase sería peor, pero si le evito aunque estoy con él sólo estar con él ya me cura de mi depresión, y tampoco él está con otras, bueno, son amigas lo que tiene también. A él lo que más le importa es su trabajo, su empresa, no sabe cuál ni creo que tenga un concepto de cómo será su mujer, pero si yo estoy delante al menos le doy una idea. Tal vez ésta sea la última vez que le vea hablar, eso fue lo que pensé al despedirme de él, por eso no le besé, yo misma me encierro en mis pensamientos, y no es tan ingenua mi relación con él, yo sufro mucho a veces con él porque no hay un diálogo sincero. Esta idea no obstante se me pasó enseguida y dejó de obsesionarme. Pero ya pasó todo, ya no le tengo a él pero no me angustio, yo siento que hay la posibilidad de volver a verle pronto y que no me tengo que acelerar. Nos encontramos esa noche tarde, pero al final nos encontramos, fue un encuentro por eso especial, como si estuviese predestinado.
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¿Qué puedo saber yo del amor?, cuando él no me veía entonces susurró mi nombre y cuando me ve se aparta de mí, ésa es la realidad, una realidad ingenua. Me gustaría estar sola para poder creer, pues para creer a veces no necesitamos tener delante las cosas sino todo lo contrario. Por mucho que otros son incrédulos y descreídos, en el amor pasa todo lo contrario, se debe pecar por ingenuos.
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Recuerdo que tambien Pedro Casaldáliga habla de Africa y dice que Africa todavía tiene alma. Es decir conserva su alma, no la ha perdido como en otras partes del mundo.
Un africanista del Africa negra de la universidad de Barcelona también ha hablado diciéndonos que en Africa todavía predominan valores en su cultura que son valores sobre el ser y donde la persona está integrada con lo que le rodea, y ello lo compara con los valores de occidente y lo confronta diciendo que aquí hay otra filosofía que es la del tener, la de la acumulación y la de controlar todo lo que nos rodea, se vive por tanto de otra manera y los problemas son de otra manera.
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No sé si lo mejor o lo peor de todo es que he sentido que él me quiere y es por eso que está asustado ahora, tal vez él no pueda controlarlo, se sabe que en el hombre todavía más las emociones le perturban como a un chiquillo, tal vez tenga que tener paciencia con él y si tengo paciencia puedo ir entrando en razón con él, yo creo que ésta es mi mejor arma, la razón y el lenguaje, aunque no es la única pero sí es la más fuerte.
“Somos el pueblo latinoamericano, parcela mayor de la latinidad, que se prepara para realizar sus potencialidades. Una latinidad renovada y mejorada, revestida de carnes indias y negras, heredera de la sabiduría de vivir para los pueblos de la floresta y del páramo, de las altitudes andinas y de los mares del sur”, éste es el discurso para el pueblo latinoamericano del misionero y padre Pedro Casaldáliga.
Mi amigo me miró esta vez, me tocó con su mano en mi brazo como si me quisiera retener pero lo suyo es la eterna duda al parecer, yo estaba mirando para mí misma y miraba hacia otro lado también y me siento feliz de ser como soy. I’m my best own friend.
Una vez sacaste un disco de esta cantante, Björk, y me hablaste algo de su película, “Bailando en la oscuridad”, un dilema entre los sueños y la realidad. La oposición que tú tienes entre júpiter y neptuno significa justo eso. Tal vez para satisfacer todo tu idealismo busques y no terminas de encontrar o de conformarte con la realidad.”
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Letras de la música, Kothbiro:
Hah
Hahye hahye aye hahye
Om maam pum imjya
Kothbiro
Ke luru do ketaa-lha
Om maam na pum imjya
Kothbiro
Ke luru do ketaa-lha
(INTERLUDE)
Hah
Hahye hahye hahye
Yah yebi tom nuguee
Um kuru tili bare made
Kothbiro
Kem luru do ketaa-lha
Translation:
Dear children,
the rain is coming,
bring the cows in the cattle,
bring in our wealth







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