el deseo onírico
15 abr 09El sexo es un invento maravilloso que necesita del macho y la hembra, aunque a veces hay machos como los patos que no tienen pene sino que juntan las cloacas, pero últimamente se ha descubierto todo lo contrario que hay una especie de patos que tienen un pene en espiral como un sacacorcho y está muy desarrollado. A veces las cloacas son un agujero que funciona no como un sistema de llave y cerradura sino como un sistema antagonista que impide el acceso a los machos, todo esto crea una lucha entre sexos y una lucha por la supervivencia, así se explica que existan estas especies diferentes.
Estoy rescatando algunos textos de mi antiguo diario.
Hay una película que se llama “Shortbus” donde la chica se pasa tratando toda la película de saber qué es un orgasmo femenino y como se puede conseguir, al final ella se deja llevar o inducir por los sentimientos de todo tipo, como todas nosotras hacemos.
Lo instintivo es siempre lo que predomina sobre el disfraz de la inteligencia; nosotras tenemos dos labios, uno superior y otro inferior, tenemos una sensibilidad diferente pero funciona también, no debiéramos estar siempre arrojadas fuera de nosotras. Y más cuando bajo la apariencia de una conciencia individual sólo existe un vasto sistema de inconsciencias.
La mujer tiene un sexo que está en ella misma. En el destino social siempre tenemos que ver un desvío de lo que es nuestro propio instinto. En verdad todo está absorbido por el único sexo que predomina y casi existe, por el deseo masculino, sería ingenua no darme cuenta de esto. Lo instintivo siempre engaña menos que la inteligencia, tal vez porque ésta siempre tiende a ocultar su verdad bajo un sistema de inconciencias.
Esta idea de que sólo existe un modelo de sexualidad tradicional masculina proviene de Freud, que él describió como el sólo modelo existente para ambos sexos. Su funcionamiento responde a los dos principios de la termodinámica: tensión (por acumulación), descarga, vuelta a la homeostasia.
La guerra de los sexos parece una paz armada.
¡Pero si estoy ansiosa de vivirlo, de vivirme como soy! Me entregaré a fondo: me conozco
mejor que tú. Y seré otra magnífica precursora en la evolución de la Vida; gozaremos de
la embriaguez de todos los adelantados, los descubridores de lo antes nunca conocido:
el sexo futuro.
Sobre el importante papel que juegan las hormonas en la determinación temprana del sexo, se sabe que el cerebro del hombre termina de madurar en la adolescencia, al menos las regiones filogenéticamente más modernas y es de esperar que durante todo ese tiempo las influencias medioambientales, entre las que se cuentan las hormonales tengan una enorme importancia.
Con esta civilización actual se pierden todos los hilos de Ariadna y con ella nuestras culpas y Dostoievski nos perdonará en una sociedad que ha perdido su código, si pierde también su sentido de culpa y sus tabúes, y tal vez no podamos volver atrás, no se pueda recuperar la inocencia perdida, como dijo Freud, la aculturación consiste en un viaje al castillo de Irás y No Volverás.
Hoy se sabe que los estrógenos no sólo regulan las estructuras cerebrales que están en relación con la síntesis de hormonas sexuales sino que tienen una influencia sobre funciones cognoscitivas como el aprendizaje y la memoria así como sobre estrategias de comportamiento y solución de problemas. Y esto se aplica tanto al hombre como a la mujer ya que la testosterona se convierte en el cerebro en estrógeno y el cerebro es el que determina también la conducta.
Y es más lo que tenemos en común, tan sólo es mucho mayor la producción de testosterona que influye directamente en la agresividad de los individuos, pero esto sólo afecta prácticamente a la edad de la adolescencia y después se regula el comportamiento así como el efecto de los estrógenos en el cerebro.
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Ahora voy a citar un pasaje de Antonio Gala, de su novela, “Los papeles de agua”:
“El gran motor del mundo es, sin necesidad de hacerlo productivo además de gozoso, el sexo por sí mismo. Sólo su olor atrae a algunas mariposas hembras a kilómetros y kilómetros de distancia. Intuyen a los machos y los excitan contagiándoles las mismas feromonas que nosotros.
En el Anangarranga y el Kamasutra se habla de ese mundo tan peregrino de los besos y los mordiscos, los mordiscos tienen muchos nombres: el del jabalí, la nube quebrada, el escondido, el hinchado, el puntual, la línea de puntos, el coral y la joya o la línea de joyas. Ese último es cuando se muerde con todos los dientes y debe darse en la garganta, en las axilas o en las ingles: una especie de antropofagia afectuosa.
¡Qué gente, la oriental. Nosotros somos mas sencillos!”
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