No sé qué me pasa últimamente contigo, todo es el ego, se me va toda la fuerza en odiarte en vez de amarte.
Me disimulo a mí misma con un inmemorial reflejo como de algo frágil que nace y muere en la noche, o como de una cobardía.
Te necesito a ti no para aplacar mi sed de amor sino con más frecuencia de odio, mezcla de lucidez y de vehemencia.
Te envidio la destreza con la que sabes morir, me he imaginado todos los aniquilamientos. A través de esta pasión mortífera nuestra lucidez y nuestra locura se equilibran y nos calmamos abrazándola. Pues no concibo que nadie pueda molestarte para apartarte de esa fatalidad.
Pero no hay reproche de ti, ni de tu desprecio, pues esto no crea persecución (la persecución se crea sólo cuando hay envidia), sino reproche hacia una intolerancia respecto a ver mi ideal de ti encarnado en otra.
Mientras tú para salvar las apariencias, simulabas terror o una carcajada contra alguien. Ahí estabas en la amargura de cada célula, en esas oraciones al revés que exhala el odio, por doquiera que hace del horror su confort.
Como si quisieras imaginar milagros, pulverizar las horas, volver a la tierra remota, a las raíces de la sangre, a los amores perdidos... dulzura del abismo.
Aquí quédate con la parte que te concierne a ti; yo voy a seguir hablando de Hegel y de Kant y de Wittgenstein porque esos lucharon claramente contra las instituciones lo mejor que supieron; y no por un mero positivismo como se les quiere achacar, sino por el reino de la moral y por un ideal humano.
Para tal esfuerzo la ciencia, la filosofía, le ofrecen todas sus armas. En la nueva Arcadia no crece el ominoso árbol del paraíso, sino el de la libertad.
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Si tú quisieras nos llevaríamos bien, estaríamos siempre bien.
Has venido y me has dicho:
Me he perdido un poco, discúlpame. He cambiado de móvil y no cojo el ipod. A ver si me arreglo ya. No te preocupes.
Place me on Sunium’s marble steep --Where nothing, save the waves and I, May hear our mutual murmurs sweep: Lord Byron.
Colócame sobre el mármol de Sunium escarpado - Donde nada, salvo a las olas y a mí, no permita no oir nuestro barrido de murmullos mutuo: Lord Byron.
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uuuus
soy dafne un beso
hola, Dafne,
bueno, un poco de sentimiento escapado..
un beso.