¿por qué no somos tan objetivos cuando miramos a la persona que amamos?

servido por  sylfide 26 junio 2009 5 comentarios

 

Nos pasa algo curioso en un sentido. Y es que cuando queremos a alguien -da igual que sean hijos, que sea pareja, ya te digo es lo mismo- hay una capacidad y una parte del cerebro que juzga socialmente a los demás y que decide si los demás son peligrosos, o si te puedes fíar de ellos.

 

Bueno pues esa capacidad de juzgar al otro, se desconecta literalmente cuando estamos enamorados o cuando queremos mucho a alguien. Es decir, no lo juzgamos muy objetivamente.

Pero ya te digo: creo que eso es una cosa buena hasta un punto.

 

Entonces cuando te aman, es muy bonito que tú te conviertas en la persona que tú lo haces siempre todo bien. Por lo menos lo que haces gusta mucho a la persona que tienes frente a ti.

 

Yo creo que cuando queremos a alguien lo que hacemos realmente -y tengo una prueba científica para esto- es realmente ver lo mejor de esta persona. Es decir, ¿por qué no somos objetivos cuando miramos a la persona que amamos? Bueno pues porque necesitamos que cuando nos quieren haya gente que se fije en lo mejor que tenemos y que lo saque un poco de quicio porque eso nos ayuda a ponerlo en acción, a realmente dar lo mejor de nosotros mismos y generalmente cuando la gente espera lo mejor de nosotros mismos, lo damos; cuando sucede lo típico por ejemplo el padre con sus hijos, el hijo con la pareja que te dicen: siempre llegas tarde, siempre haces esto mal ¿no? Al final resulta pues que dices bueno yo soy el que siempre llega tarde, el que lo hace todo mal ¿no? Y tiendes a responder de forma negativa cuando te dan esta imagen negativa de ti.

 

Y realmente ¿qué es lo que hace que amamos o no amamos a una persona? Bueno pues digamos que desde el punto de vista romántico, te voy a contar el lado romántico mío. Pero es esto es nuestra capacidad de no ser tan objetivos, es una intuición especial que tenemos.

 

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Bueno, a lo mejor no es tan romántico también tiene su lado científico, ya te digo. Porque es bueno que nos miren bien. El otro día pensaba que lo que yo había visto en él era su paz, que era como un remanso de paz, en los momentos buenos, cuando él había estado más unido a nosotros, porque ahora no, ahora sin inclinarme a juzgarlo, no eso no, pero lo veo más objetivamente. Y el que fuera algo real, no una fantasía absurda o una imagen precisamente para que yo volviera a él pero después nada, no eso no. De eso ya también me he escarmentado un poco.

 

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Se dice que el "yo" es una pequeña identidad personal con una estrecha conciencia moral y que ese "yo" es muy dado a juzgar.

 

Como digo nos pasamos creando un mundo de filias y fobias, de temores y de fervores, de amores y de odios.

 

Nuestro ego, nuestro carácter, aquel que creemos ser, es decir, en realidad nosotros no reaccionamos tal y como pensamos sino como creemos que somos.

Es que todos generamos identificaciones y sobre todo en la primera fase de la vida, en la primera mitad de la vida queremos llegar a lo alto de la montaña y plantar nuestra bandera y decir pues yo soy rico o yo soy un abogado importante. Yo soy padre de ocho hijos. Es decir, la vida nos va construyendo trajes, identificaciones, pero al mismo tiempo esto nos atrapa.

 

Esto quiere decir que en cierto modo vivimos tan atrapados en nosotros mismos que ya no crecemos. Y crecer no quiere decir ser más "yo", sino quiere decir reconocerse lo que no es yo en el tú, en lo diferente, en lo opuesto, llegar a ser Nadie quiere decir que hay un momento en la vida en que algunas identificaciones, algunos trámites ya no le sirven más. Y uno los puede soltar y descubrir que hay un cierta desnudez, hay una alegría aún mayor y más especial.

 

El está descubriendo que todo está en uno, la redención, la culpa, la salida a nuestras culpas, a los errores, ¿no? Y que cuando aceptamos ese poder y dejamos de juzgar y de culpar a los demás de lo que nos ocurre, pues somos más ligeros, que esa es la libertad que podemos tener los humanos.

 

"Me siento más ligero", dice él.

 

En realidad el amor es una extraña forma de intuición. El amor verdadero y recíproco -no la fantasía amorosa que nos "cuelga" de alguien- nos permite ver al otro sin juzgarlo, traspasando las barreras de la coraza del ego. Cuando miramos a alguien con amor vemos más allá de las interferencias de su ego.

 

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5 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo * 27 junio 2009 | 10:18 AM

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lo dijo Exotérico 28 junio 2009 | 3:38 AM

Alguien señaló con gran acierto filosófico:"no amamos a los otros, amamos
sus cualidades".Esto es lo más parecido a un truismo.Y cuando se trata de
amor pasional, las cualidades a menudo son presuntas¿Podría alguien amar
a otro que fuera torpe, pobre, feo y carente de cualquier cualidad estimable?
Saludos.
P.D:por suerte, la belleza que es la cualidad más evidente, se asocia a la
juventud.En caso contrario, como vió Schopenhauer, nadie se enamoraría
de alguien de veinte años si pudiera verlo a los ochenta.

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lo dijo ishtar 28 junio 2009 | 11:09 PM

Sí, amamos esas cualidades, y dentro de esas cualidades a un concepto mío de ellas, es decir, a mí mismo o mí misma en ellas, se podría decir.
Lo cierto es que tenemos derecho a ser imperfectos, y se podría invocar aquí a todos nuestros demonios, y ponerlos al servicio de lo bueno, porque esta idea de que unos son buenos y otros son malos es lo que está en la semilla de la violencia, y lo que perpetúa el mal.
A veces lo que alimentamos son nuestras identificaciones, y hay que amar lo que se es. Porque he visto muchas personas que luchan contra sí mismos. Y se sufre doblemente.

La belleza también, hay mucha belleza en la madurez, yo puedo decirlo porque estuve enamorada de un hombre mucho mayor que yo.

Pero nos cuesta vivir concentrados en el presente, y en lo que podemos hacer ahora.

Desde luego, la ecuación que hacemos entre el amor romántico y la autoestima personal es errónea. Amar al otro o ser amado por alguien tiene muy poco que ver con nuestra valía personal y mucho en cambio con la conexión, imaginaria o real, entre dos personas.

El amor se parece más a una respuesta instintiva química que a una evaluación objetiva de las personas. Nuestra autoestima no debe depender tampoco de los vaivenes del amor romántico, que siguen su propia lógica.

Pero es que una de las paradojas más curiosas es ésta, hay que recrearse en las cualidades positivas, porque al sentirlas y recrearlas de manera deliberada somos mejores, aunque esto sea una ilusión romántica, siempre tiene un efecto comprobado y científico de que nos hace mejores personas.

Así como por otro lado las emociones negativas se graban en el inconsciente y tratan de avisarnos de forma automática o protegernos pero casi siempre para crear infelicidad, porque es como un reflejo evolutivo innato de que estamos condicionados a ser desdichados.

La parte positiva de esta paradoja es que hay que aprender conscientemente a ser más felices y a amar. Y a demostrarlo.

Es cierto que la felicidad es un concepto complejo, que las emociones positivas y negativas están mezcladas en el cerebro, en un mismo acto que hacemos. Por eso para ser libres no podemos negar ni excluir las emociones negativas sino que aunque nos aprisionen tenemos que sobrevolar desnudo y sin ataduras, y lograrlo.

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Y otra cosa que quiero decir, aunque me extienda aquí, es que lo que yo había visto en él era un remanso de paz, y que ahora lejos de esa visión él se había convertido en todo lo contrario, quería demostrar su fuerza con su valor, su ira, su mal comportamiento, y creía que así sería mejor, cuando todo eso era un traje que se había puesto, porque no le sentaba nada bien, no era él, y además quería demostrarlo precisamente con las personas que le habíamos apoyado, estaba haciendo daño a los que estábamos con él; así no puede ser. El que es duro deja de sentir empatía por los demás y no siente compasión ya, y eso le estaba pasando. Y ahora yo ¿cómo se lo digo? ¿que esa no era la persona de la que yo me había enamorado, ni la que yo había conocido? Porque en verdad, él no es así.

Tarde o temprano, la vida nos devuelve a nosotros mismos, a nuestra desnudez, y más vale temprano que tarde, que nos demos cuenta ahora, que tengamos ese valor.
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Bueno, pues estas son mis reflexiones también, al paso de tu comentario aquí, Exotérico, te agradezco tu aportación.

Saludos ya en lo ultimo del domingo y de una calurosa noche!!!

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lo dijo Luz Marina 28 junio 2009 | 11:39 PM

" Es decir, ¿por qué no somos objetivos cuando miramos a la persona que amamos? "

Pienso que es porque lo hacemos con el corazón, y como dicen los españoles, vale, asi no debe ser, se debería ver todo de una manera objetiva, porque ahi es cuando llegan los descalabros emocionales.

A mi me ha sucedido yo diria que muchas veces, le he metido más que corazón, el alma a las relaciones amorosas y ello me ha costado, pero bueno, son cosas que aprender, aunque a mi no me gusta mucho, pues me encanta ver lo bello que a la luz de mi mirada, sobrepasa y debe soprepasar lo superficial de aquel y de la misma relación.

Saludes, linda y gracias por todo/

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lo dijo ishtar 29 junio 2009 | 1:47 PM

Lo que sí tenemos que tener en cuenta es que no tiene nada que ver con nuestra valía personal, Luz Marina, como también digo antes, para no caer en los vaivenes del amor romántico.

Es muy bonito encontrar una situación estable, pero mientras la encontramos debemos protegernos, y proteger nuestro corazón. Aunque como tú dices te encanta ver lo bello, y eso influye y nos protege precisamente. Yo muchas veces me he sentido vulnerable pero al mismo tiempo protegida por mi visión, porque algo de lo que yo proyectaba, de eso mejor, seguro que calaba y se interiorizaba.

Muchos saludos para ti, gran amiga, cuídate!!!

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