mi mente apartada por la ansiedad
23 oct 09
Mi mente, apartada por la ansiedad, o por otras causas, del estudio del papel en blanco, es como un niño perdido, que vaga por la casa y se sienta en el último peldaño de la escalera para llorar. “Noche y día” todavía revolotea a mi alrededor, y me hace perder mucho tiempo. Goerge Eliot jamás quiso leer críticas de sus obras, por cuanto los comentarios sobre su literatura le dificultaban escribir. Ahora comienzo a comprender su comportamiento. No doy demasiada importancia a los elogios o a las críticas peyorativas, pero lo cierto es que interrumpen, obligan a dirigir la vista hacia atrás, suscitan deseos de explicar o de investigar. La semana pasada, Wayfarer me dedicó un hiriente párrafo; esta semana, Olive Heseltime me aplica bálsamo. Pero prefiero escribir a mi manera sobre Cuatro apasionados caracoles que ser, como K. M. sostiene, otra Jane Austen.
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Violin Concerto Op. 61, 2nd mov.
Beethoven
Extasis tras éxtasis, arrastrado por una irresistible magia en sus compases. La música de Beethoven es irrefutable -termina concluyendo su disertación científica y filosófica con otra de carácter musical e intuitivo.
Es un diálogo inmortal con el tiempo, como si se alcanzara o se dejase llevar, es la aceptación de la pretensión de verdad donde solo existe la inmediatez del discurso no de la experiencia, donde solo hay buenas razones, aunque éstas tambien se apoyen a posteriori en la experiencia.
