La lista del NO, aprender a decir NO.

Si tropezamos varias veces en la misma piedra, es porque no hemos comprendido la fuente de nuestros errores. Lo que a mí me sugiere ahora es la necesidad de tener claro, a partir de una etapa de la vida, lo que NO queremos, ni necesitamos, volver a experimentar.

Me he estado pregunstando si era demasiado negativa, y si estaba haciendo o debía hacer una lista del NO, de todas las cosas que no quiero que me hagan en una relación afectiva.

Pero ahora creo que no soy demasiado negativa sino que era una cosa necesaria y fruto de la madurez. Te acuerdas cuando empecé a decir que NO, la útlima vez cuando me contestaron de una forma tan grosera a un “te quiero” mío, “no vaya a empezar”, me dijo aquel amigo. Bueno, después descubrí que claro él estaba pensando en otra chica.

Pero la lista del NO significa que hemos alcanzado la madurez emocional que nos permite no repetir patrones erróneos, saber que hemos aprendido de nuestros errores, que nos conocemos a nosotros mismos y que podemos llevar el rumbo de nuestro vida seguros de lo que NO queremos. Aprender a decir que NO, y aprender a evitar las experiencias tóxicas y negativas, es un paso magnífico y liberador.

Pero por qué me sorprendió tanto esto de que podía ser contraproducente una lista del NO, pues porque instintivamente las personas solemos tener, conciente o inconscientemente, una “lista del SI”- de nuestros deseos, anhelos y frustraciones. Y sin embargo es fácil confundir el deseo con la necesidad real, y nuestra lista del SI podría transformarse en una lista de deseos insustanciales, sin rumbo.

Y la lista del SI tiene otro peligro: que no seamos capaces de intuir y disfrutar de determinadas experiencias vitales inesperadas, que la vida, si no tenemos prejuicios, tal vez pueda depararnos. Tendemos a percibir y a fijarnos solo en aquello que deseamos o que tememos. Nuestro cerebro, en este sentido, no es objetivo, y es mejor no cerrarle aún más puertas constriñendo nuestros deseos en una lista del SI.

Paradójicamente, la lista del NO, si es serena y meditada, si responde a una experiencia vital asimilada y comprendida, puede abrirnos las puertas a una vida más rica y real.

¿Entiendes ahora? Lo inesperado cuando se presenta, se presenta de forma que automáticamente no lo esperamos y no le hacemos caso porque estamos demasiado preocupados en las cosas que sí queremos hacer, mientras que si se presenta y reaccionamos ante ello porque tenemos algunos prejucios racionales, bueno pues podemos detenernos a reflexionar sobre ello, sobre qué es lo nuevo que esto puede aportar, algo que no estamos acostumbrados, algo quizá completamente nuevo, que desconocemos aún, y por eso, debemos fijarnos en ello, porque puede significar una experiencia más creativa y más plena.

“¿Qué necesito? ¿De dónde vengo? ¿Cómo me pueden ayudar estas experiencias para conocerme mejor y evolucionar?”. A menudo desperdiciamos oportunidades de cambio porque queremos forzar los acontecimientos en unas circunstancias y un tiempo que no es el suyo. Nos aferramos a nuestros deseos y el miedo, de nuevo, nos condiciona demasiado. El tiempo de la psique no es el tiempo de la vida diaria. Hay que darse tiempo para madurar y encajar situaciones. También la vida adulta puede tener sus puntos de inflexión y de crisis características y que es necesario reconocer, no es un camino lineal y estable. Se ha acumulado experiencia para hacer frente a la marea emocional, e intuición y templanza para recorrer el camino de forma más deliberada, pero las emociones siguen ahí, algunas personas llegan a la madurez y deciden que las emociones son dañinas escarmentadas por el dolor y deciden que estos sentimientos hay que apartarlos de sus vidas, pero la realidad es que la vida sin emoción no es posible, y que a lo largo de la vida no cambian las emociones, sólo cambia nuestra capacidad de gestión y nuestros recursos frente a estas emociones. Y que la emoción no es debilidad, sin emoción no hay vida plena. No se pueden ignorar las emociones porque no desaparecen, si las apartamos, reaparecen en sueños o bien a través de otras manifestaciones inconscientes, como las crisis de angustia, tan corrientes en las crisis de la edad adulta.

En este camino y en este paisaje cualquier apoyo es bienvenido: la mirada cómplice, la palabra de aliento, el destello de comprensión. Nacer y vivir implica una soledad implacable, a veces difícil de superar, sin embargo, no se puede renunciar a encontrar el sentido de la vida ni a compartirlo con los demás, desde la compasión y el respeto que merecen tantas personas por el inmenso esfuerzo de vivir.

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Los adultos emocionalmente maduros suelen saber que el mundo es inseguro y cambiante y que nada externo puede darles una seguridad real. Buscan, por tanto, esa serenidad en su interior.

Mientra que durante la juventud se lucha de forma casi física para conseguir una forma de vida determinada y reclamar un lugar en el mundo. Sin embargo, la madurez supone una lucha basada en los valores conscientemente elegidos. Aunque es la época del reconocimiento de la realidad -es decir, de los límites-, lo es también del desarrollo de la fuerza necesaria para superar los obstáculos, y de la capacidad de apartarse de forma consciente de determinados modos de vida, influencias o personas. Todo ello implica riqueza y fortaleza interior, desde cualquier perspectiva vital o creencia que se tenga.

Y otra oportunidad que ofrece la madurez emocional es no confundir nuestro ser con nuestras circunstancias, sobre todo cuando éstas se tornan difíciles. Por eso buscamos el valor de la tranquilidad interior y el valor de la meditación que nos dé un refugio interior.
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Pero los humanos, yo creo, somos siempre así, es decir, si nos lo pones fácil, si apuntas bajo sueles terminar yendo muy bajo, si apuntas alto y te retas a ti mismo y encuentras el sentido de tu vida, entonces yo creo que te responsabilizas, que empiezas a valorar el mundo y a no renunciar a esa capacidad de cambiar lo que no te gusta de él, y no quedarse pasivos, como hay hoy día tantos jóvenes preocupantes en la sociedad. Sobre ello se podría hablar otro día, por qué hay tantos jóvenes que se encierran en su habitación y renuncian a lo que hay fuera del mundo, se esconden en su mundo virtual.

Por una parte, los humanos necesitamos de la afectividad, y es una necesidad básica de los humanos, yo diría que de muchas especies pero en la especie humana hay una necesidad muy aguda de afectividad y no se puede estar o vivir solo.

Y por otra parte, el cerebro retiene lo que le interesa, la memoria es muy subjetiva, esto sabemos que tiene el cerebro que se engaña a sí mismo. Y ya dentro de nuestra cabeza tenemos una herramienta que tiende a interpretar el mundo de acuerdo con lo que quiere. Y entonces ya debes ir perdiendo capacidad de juzgar realmente lo que hay, debes vivir en un mundo cada vez más falso que te crees cada vez más.

Tú sabes que el siglo XXI va a ser el siglo de la enfermedad mental y sobre todo de la enfermedad emocional, y la depresión en Europa en particular va a ser la primera causa de enfermedad dentro de 10 años. Eso es lo que está previsto y es algo muy preocupante. Deberíamos pensar acerca de cómo estamos viviendo, que no nos deja pensar realmente cómo ser felices.

Está muy bien que te digan es un derecho la felicidad o ser feliz, pero si no dicen cómo y si el entorno te lo pone imposible pues te hundes. Es una soledad sonora.
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Y es que un amigo me ha escrito y me dice que a partir de los cuarenta y con nuestras edades ya tenemos que tener las cosas claras, él dice que llegó un momento de su vida en que su intelecto le pedía una cosa y su cuerpo y su alma otra. Un día se levantó y dijo “al traste con todo”, y de repente se encontró una cita de García Márquez que se le clavó en el pensamiento. Y el nobel colombiano le decía que a partir de los cuarenta eres libre y que la razón es que puedes decir NO.

Por eso y paradójicamente lo que tenemos que pensar es que si la lista del NO es meditada y moderada puede abrir la puerta hacia otras experiencias más ricas que a las de hasta ahora.
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»Y ahora, en pie entre las flores, con las tijeras en la mano, me
pregunto: ¿por dónde puede entrar la sombra? ¿Qué golpe puede hacer
vacilar mi vida laboriosamente formada, implacablemente ordenada? Sin
embargo, a veces me siento hastiada de la felicidad natural, de los frutos
madurando, y de los hijos llenando la casa de remos, escopetas, calaveras,
libros con los que han sido premiados y otros trofeos. Me hastía el cuerpo,
me hastía mi maña, mi industria y mi astucia, me hastían las tretas sin escrúpulos
con las que la madre protege, la madre que reúne bajo su celosa
mirada, alrededor de una larga mesa, a sus hijos, siempre suyos.
Virginiawoolf.-
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la adolescencia y su problematización.-

Lo que también me preocupa es la mala fama que en nuestra sociedad tiene nuestra adolescencia, porque esta es otra edad, distinta de los problemas de la madurez, por supuesto, pero que estamos viendo o creando personas que están cerrando la puerta y constriñendo todos los deseos porque no saben enfrentarse al mundo de ahí fuera, esos jóvenes que se aislan para evitar la presión exterior, la incapacidad de aceptar y la espalda a la cruda realidad. Es un cierto descreimiento de vivir en sociedad

Y luego está el problema del lenguaje, el problema del lenguaje políticamente correcto, la sensación de un lenguaje que no sirve para comunicar nada, de que no pones el dedo en la llaga, que no estás diciendo lo que de verdad quieres decir.Y eso tiene que empeorar la sensación de soledad, la empeora y la hace más grande. Y se les consiente todo porque están en la adolescencia que se eterniza hasta los 25 o más y no se les da estímulos para salir o luchar. Y es que estamos apuntando muy bajo, no tienen retos ni se les habla de ideales y es que los padres son tremendamente comprensivos porque se dicen que lo están pasando mal, que es una edad muy difícil, cuando son edades en las que la inteligencia está desarrollándose a toda velocidad, que tienes muchos ideales, si te hablan de ideales. Pero si no te hablan de ideales, no te hacen trabajar tu cabeza, físicamente eres muy fuerte y muy resistente pero si no te ayudan a salir al mundo, a compartir eso con los demás, si te encierras en una burbuja es fácil pensar que el resto del mundo es un horror, la vida tiene momentos muy duros, de injusticia tremenda, pero también tiene otros maravillosos, además esto debería servir de estímulo para alentar a las personas a que podemos cambiar las cosas, es decir, que al contrario, tendría que ser motivo casi de alegría de decir oye bueno, queda mucho por hacer.
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Giacomo dice:

Un amigo, tiene puesto en su nick de msn, "la vida es una inmensa disonancia"

Y yo replico: Sí. Pero en la disonancia, en la esencia de la cadencia rota, está el ánimo de llegar a la cadencia perfecta

Y es que... ¿qué haríamos o que seríamos sin el impulso de llegar a la armonía?... ¿a Dios?

lo dijo virginiawoolf
nadie lo duda, que el mundo tiene mucha disonancia y mucha injusticia y a veces momentos muy duros y esto lo que hace muchas veces ees que nos encerremos en una burbuja, en la pasividad, de espaldas al mundo, pero como tú dices, de ese modo, tendría que alentar para ver que hay cosas que se pueden cambiar o que queda mucho por hacer, por luchar, en cambio.

Lo que no estoy de acuerdo contigo es en la idea de una armonía absoluta -independiente de un concepto de divinidad-, es decir, aquí mucha culpa la tiene Platón y su idea, cada palabra representa un ideal, y lo que hemos hecho de todo es un ideal, cuando luego vemos que la vida está llena de imperfecciones. Esa es la verdad, y en vez de aprender a amar las imperfecciones, lo que hacemos que buscamos un ideal que no existe, y además esto nos obliga a adoptar unos roles sociales, unos papeles que luego crean mucha frustración.

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Bueno te dejo con estas reflexiones de hoy.

Virginiawoolf

lo dijo virginiawoolf
Te voy a dejar una cita que es de Cioran y él lo dice más bella y sutilmente:

" Desencarnado y sensual juntamente, dulzura de la carne y dulzura del abismo, el contraste entre lo infinito y lo ínfimo, ¿acaso no ha abierto camino el arte de extraer de nuestros desgarros las sustancia de nuestros goces? "

Bueno, un saludo y un besito

lo dijo virginiawoolf
el cerebro es plástico sí es así. Cuanto más amor te den más vas a necesitar, y con menos, menos vas a necesitar. En cualquier caso depende de hasta qué punto realmente lo ejercitas, por ejemplo las lágrimas, por qué no las conoces, y me cuesta, me cuesta mucho imaginar que no las conoces, y me cuesta mucho que se pueda ser feliz de espaldas a la vida, aunque tenga este carácter de afectividad de entierro, de rezo, de sexo.

lo dijo virginiawoolf
yo creo que el futuro de los jóvenes hoy está muy desorientado, empiezan a vivir muy rápido, no son capaces de sacrificarse por metas tal vez también porque no ven una recompensa futura cierta, entonces ahí están, parecen animales o caníbales, a veces ni se cuestionan lo que hacen, sirven a los más bajos instintos, sólo por sentir algo aunque sea cualquier cosa,

y por otra parte, yo creo que el futuro de los jóvenes de hoy día pasa mucho por el mundo de las tecnologías, es decir, el día de mañana no vamos a tener jóvenes sino jóvenes con ordenadores, y esto en parte no es que sea malo, pero sí creo que ayudará un poco a poder transmitir un orden social sobre el que vehicularán las relaciones nuevas, en la forma de contactar, de encontrarse, de compartir, y en cierta forma es un medio frío pero que pondrá alguna cortapisa a todo este descerebrado mundo que por otro lado se presenta, de la vida rápida y las emociones sinsentido.

Bueno, me ha gustado mucho cómo lo has narrado y ese realismo tuyo tan recogido en tu visión propia.

un besito.

lo dijo unah a virginia woolf
El mundo de los jóvenes es preocupante. Creo que tienes razón. Existe una gran desorientación. todo va demasiado aprisa y se crea un abismo generacional demasiado grande. Tienen acceso a montones de información pero carecen de herramientas para gestionarla.
No todo es negativo ni el caso que he explicado pretende colocar a todos los jóvenes en el mismo saco. Pero si que da un toque de alerta acerca de algo en que todos deberíamos colaborar.
Gracias por tu aportación y un beso
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